• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Muñeca

E

eunice salvaje

Invitado
118254677_601737827164729_3744360112485636660_n.jpg


Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.

Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.
Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.

También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mi brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.

Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,
la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.

Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.

Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020
 
Última edición por un moderador:
118254677_601737827164729_3744360112485636660_n.jpg


Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.

Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.
Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.

También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mi brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.

Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,
la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.

Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.

Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020
Alucino con este poema. Imagino que intentas reflejar las distintas voces que nutren a una persona. La verdad me produce un poco de desasosiego. He visto muñecas moverse. Un gusto leerte estimada Eunice. Un gran abrazo.
 
Gracias a todos.
 
Última edición por un moderador:
118254677_601737827164729_3744360112485636660_n.jpg


Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.


Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.

Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.

También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mis brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.


Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,

la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.


Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.


Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020

Ya de entrada, un 10 por esa imagen, su actitud... es una niña asustada y triste que apenas se asoma... (me gusta y quisiera abrazarla), y comienza tremendo -voy a anegrar esas partes con mucho cuidado- (recordé a Chester sin querer, el gato en Alice in Wonderland) Dolor que supura el escrito... figuras representativas, la conciencia, la ternura, la pérdida, el dolor, la parte rebelde, el ego trae caos al espíritu y se regodea torturando, y por eso no se dirigen la palabra, la parte que no gusta que no satisface de sí mismo, enfrentada. Aunque todos sean uno mismo. Reflejo todo de lo que se lleva dentro, a cuestas... La humanidad se atrinchera muchas veces sin guerras externas, sino interiores, con sus propias granadas, bombas, artificios, explosivos, tan solo para sobrevivir... ¡Qué poema Eunice! Entre más escribes te expandes, te liberas, te agrandas el espíritu... Mucho no tiene (ni es) porque ser una realidad traspasada, pero cada escrito significa una parte de nosotros mismos... un fragmento de todo el puzzle... y ese fragmento puede ser la columna vertebral del resto... ninguna pieza puede faltar para que se sostenga el conjunto. Muchas Gracias por compartir tu arte con alma y bondadosamente hacernos partícipes de maravillosas lecturas -instantes que se atesoran en el alma- Por favor recibe mi saludo afectuoso y mis incansables y sinceros mejores deseos sinfín
 
118254677_601737827164729_3744360112485636660_n.jpg


Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.

Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.
Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.

También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mi brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.

Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,
la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.

Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.

Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020

Un gran poema que atesora elementos vitales, fragmentos que son
espacio para imaginar esa satisfaccion por seguir viviendo frente a lo
que nos rodea y ha dejado como axiomas y cultivo de sentimiento.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Tu y yo en la cornisa. le dariamos vida a todo lo que nos rodea... oh yeah!
creo que yo podría salir de tu espejo...tenía ya mucho tiempo buscandote.
vamonos.
 
Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.

Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.
Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.

También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mi brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.

Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,
la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.

Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.

Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020
¿Dónde te has escondido, Euni? No creas que no te estoy mirando.
Esmeralda frente al espejo solo ve al espejo y piensa que esta vacío, pero no. Está habitado, está lleno una mirada que aunque se vierte, no se rompe.
Te abrazo con mucho cariño y respeto, amiga mía. No te vayas muy lejos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba