E
eunice salvaje
Invitado
Jamás te mostré mi habitación,
porque lo que encontrarías en ella
tal vez te parecería perturbador,
tengo una colección de personas,
convertidas todas en figuras.
Por ejemplo mi peluche de leopardo,
que siempre me mira con cara de
-"¿Qué te pasa? Eso que estás haciendo no está bien-“
Yo le digo: -Mira Ruperto, la vida no es cómo tu crees-,
pero el me mira diciéndome:
-“¿Qué crees que nací ayer?”-,
Y con sus ojos acusadores me dice:
-“No esperaba tan baja cosa de ti”-.
Es Ruperto la voz de mi conciencia
convertida en muñeco rapapolvo.
También está Chester,
el es mi amigo muerto a los 4 años
en un enigmático accidente,
que vino a poseer con su espíritu
al osito más tierno al que abrazo al dormir
y lo acuno en mi brazos
evocando a mi dulce Chester,
el respira hondo y descansa
sobre mis brazos de maternidad frustrada.
Esmeralda es una muñeca
de cabello rojo y largo,
la peino con esmero
sin arrancarle ni siquiera un cabello,
ella es bonita, no dice nada
pero no es feliz conmigo,
la verdad no se que hacer con ella
yo siempre la mantengo bella
pero ella nunca está satisfecha,
ella y yo hace tiempo
cohabitamos en el mismo espacio,
pero nunca nos hablamos.
Hay cientos de figuras,
cientos de historias en cada una,
pero de todas, la más triste es Esmeralda,
pobre muñeca egocéntrica.
Eunice Salvaje
1 de septiembre de 2020
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