Christian Supiot
Poeta recién llegado
Muñecas
Era una muñeca.
Participaba de todo cuanto ves en las jugueterías:
Los cabellos largos pintados de platino,
La talla menuda, los ojos vivos.
Era una muñeca.
Su piel clara de rubores tintos
No dejaba dudas sobre su procedencia:
Aquella estantería era su génesis,
El arcón de la esquina era su alcoba.
Y sin embargo era una muñeca:
De manos frías, de labios fijos,
De vientre plano, de pechos rotos,
De cuerpo en serie manufacturado.
Y yo, que hace tiempo
que no juego con muñecas,
Dejé que Ken se la llevara.
Christian Supiot Pérez
Era una muñeca.
Participaba de todo cuanto ves en las jugueterías:
Los cabellos largos pintados de platino,
La talla menuda, los ojos vivos.
Era una muñeca.
Su piel clara de rubores tintos
No dejaba dudas sobre su procedencia:
Aquella estantería era su génesis,
El arcón de la esquina era su alcoba.
Y sin embargo era una muñeca:
De manos frías, de labios fijos,
De vientre plano, de pechos rotos,
De cuerpo en serie manufacturado.
Y yo, que hace tiempo
que no juego con muñecas,
Dejé que Ken se la llevara.
Christian Supiot Pérez