Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Un lindo muñeco,
de botones sus ojos,
su pelo ya añejo
pero tierno su rostro;
volviéndose tuerto
tras los hilos rotos,
y yendo contento
cargado de hinojos,
visita a un lucero
de botones sus ojos;
de rubios cabellos:
Muñeca de asombro,
mas ella sintiendo
que es feo su rostro,
pues viendo que es tuerto
lo rechaza muy pronto;
el triste muñeco
de corazón roto,
el muñeco tuerto
siente fiero enojo;
su gran desaliento
ha de volverlo loco,
se sube al ropero
sin dejar retorno,
de rubios cabellos,
de botones sus ojos,
la Muñeca de ensueño
también de hilos rotos,
pierde un botón negro
y la rechazan los otros,
arrepentida volviendo
quiere hallar aquel rostro
del muñeco tuerto
cargado de hinojos
y lo encuentra yaciendo
en el suelo tosco
¡Qué tristes los cuentos
de amores dolorosos!
corazones que cuerdos
buscan rostros hermosos,
descansan ya muertos
muñecos entre hinojos
de botones sus ojos,
su pelo ya añejo
pero tierno su rostro;
volviéndose tuerto
tras los hilos rotos,
y yendo contento
cargado de hinojos,
visita a un lucero
de botones sus ojos;
de rubios cabellos:
Muñeca de asombro,
mas ella sintiendo
que es feo su rostro,
pues viendo que es tuerto
lo rechaza muy pronto;
el triste muñeco
de corazón roto,
el muñeco tuerto
siente fiero enojo;
su gran desaliento
ha de volverlo loco,
se sube al ropero
sin dejar retorno,
de rubios cabellos,
de botones sus ojos,
la Muñeca de ensueño
también de hilos rotos,
pierde un botón negro
y la rechazan los otros,
arrepentida volviendo
quiere hallar aquel rostro
del muñeco tuerto
cargado de hinojos
y lo encuentra yaciendo
en el suelo tosco
¡Qué tristes los cuentos
de amores dolorosos!
corazones que cuerdos
buscan rostros hermosos,
descansan ya muertos
muñecos entre hinojos