Me contaron ayer la historia
de un corazón aventurero
poeta, andante y caballero
que un día perdió la memoria
y creíase estar aún viviendo
en un mundo de ilusiones
conquistando los corazones
que ante él se iban rindiendo
e inclinábase cuando pasaban
ojos que vestían de mares
y hasta entonaba cantares
mientras ellos se burlaban.
Y también me dijeron de él ayer
que ondeaba su capa ya raída
para tenderla en el suelo rendida
cuando pasaba una mujer.
Me dijeron, ya ves que pena
que hoy su alma, yace en reposo
porque alguien lo acusó de acoso
y él dictó su propia condena.
Ignoraba el corazón suicida
que no se llevan los tropos
ni tampoco los piropos
que hoy, ¡malditos seamos!
decimos que las amamos
y le quitamos la vida.
de un corazón aventurero
poeta, andante y caballero
que un día perdió la memoria
y creíase estar aún viviendo
en un mundo de ilusiones
conquistando los corazones
que ante él se iban rindiendo
e inclinábase cuando pasaban
ojos que vestían de mares
y hasta entonaba cantares
mientras ellos se burlaban.
Y también me dijeron de él ayer
que ondeaba su capa ya raída
para tenderla en el suelo rendida
cuando pasaba una mujer.
Me dijeron, ya ves que pena
que hoy su alma, yace en reposo
porque alguien lo acusó de acoso
y él dictó su propia condena.
Ignoraba el corazón suicida
que no se llevan los tropos
ni tampoco los piropos
que hoy, ¡malditos seamos!
decimos que las amamos
y le quitamos la vida.