Marco Rosmarine
Poeta recién llegado
Huelen a barro los barrotes
y el ala mustia del florero.
La sangre concurrida; abierta,
en los pasillos melómanos
de tu acorde arpegio de amores.
y el ala mustia del florero.
La sangre concurrida; abierta,
en los pasillos melómanos
de tu acorde arpegio de amores.
¿Quién alarga y clarea al tiempo?
Hastío no fue buen labriego,
no vino a dar la sierra
al árbol de la Sierra;
a mi amor de siembra
y primeras pajas.
Se tornó la era eterna.
En un día la vida.
En un día la muerte.
Se volvió la nada en nada.
Día y noche.
Vida y muerte.
Hastío no fue buen labriego,
no vino a dar la sierra
al árbol de la Sierra;
a mi amor de siembra
y primeras pajas.
Se tornó la era eterna.
En un día la vida.
En un día la muerte.
Se volvió la nada en nada.
Día y noche.
Vida y muerte.
Pronto, asesinas Lunas,
penumbras homicidas,
relentes de ácido
y fuego disimulado,
cegarán lo eterno
y se vendrán conmigo
a desgastar mi pecho.
penumbras homicidas,
relentes de ácido
y fuego disimulado,
cegarán lo eterno
y se vendrán conmigo
a desgastar mi pecho.
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