¡Oh néctar espumoso, melifico placer!
En granos de rubíes y de nívea flor
destila en ensueño su exótico sabor,
nostalgia de gleba, aroma de mujer.
Cálido romance al atardecer
evoca su aroma: llovizna de sol,
follaje esmeralda, cielo en arrebol.
¡Oh rocío exquisito, de café hidromel!
Su sabor amargo, de flora es caricia.
Un suspiro dulce de brisa mañanera
se alza gota a gota en humeante incienso.
Libo su deleite y aflora en delicia
azabache ninfa: musa cafetera
y en su negra tinta su numen intenso.
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PD: No es soneto
¡¡¡Por todos los Dioses!!!, que esa imagen ha encendido mi imaginación, jaja, sí, a mis 66 abriles matariles, jajaja, tal diosa de ébano hace que me sienta joven, dinámico, vigoroso, potente, formidable, majestuoso, y capaz de alcanzar la divinidad, jaja, sobre todo, con tan joven y bella diosa, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
Bien. bien, bromas aparte (aún no me conoces del todo, pero soy muy bromista, jaja, y muy picarón, jajajajajajajajaja), pues eso, que bromas aparte, me ha encantado como has elogiado esos encantos en un poema con esencia de soneto, y lo has conseguido con buena forma y buen léxico. Mi enhorabuena por ello..., ¡¡Ahhhhhh!!, y si hay alguna Diosita (como la de la imagen, jaja) bondadosa que quiera ser buena cristiana y dar de comer al hambriento..., ¡¡envíamela!!, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
Besos, bonita, besos en alas de los vientos.