Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alguna vez soñé, Alejandra divina,
que nuestro amor sería la más bella pasión,
elevando el sentido del afecto e ilusión
a un nivel sublime que nada difumina.
Forjando la pareja que la vida ilumina
engastada en respeto y mutua devoción;
siendo tú, trigo y luz, vid bondad y oración,
deidad iridiscente de virtud opalina.
Yo afortunado, amándote del modo que te quiero,
con esta dilección exenta de bemol
que mengue un semitono mi cariño sincero.
Ambos, nexo sublime, dos cielos con un sol;
himeneo perenne, límpido y verdadero,
semejante a la tarde unida a su arrebol.
Noviembre,2018.
Copyright © Derechos reservados ®
Última edición: