Gerardo Lugo
Cuervo gris
Ciego y atraído por un ser demoniaco disfrazado de divino
He probado el fruto prohibido de un amor condenado,
Dulce como la miel más pura mezclada con rocío
Y mortal como el veneno más letal jamás creado
Conocí el cielo y el infierno de una sola mordida,
Me hizo sufrir como si cruzara un vasto mar embravecido
Llevando conmigo el cadáver de la amada muerta
Y a la vez como si hubiera muerto y revivido
Conociendo al mismo Dios en su forma magistral y perfecta
Piedra viviente cubierta de piel de humano
Doncella poseída por el éxtasis y el desenfreno
Con ojos oscuros como una noche sin estrellas,
Sensual bestia dormida de existir obsceno
Gitana de corazón ardiente y de palabras bellas
Efímera sensación carnal, placer corrompido,
Agonía de los hombres que se alimentan de tu ser
Unión de lo virginal con el deseo enardecido
Lucifer caído encarnado en una simple mujer
Libérame de tu hechizo ¡Oh! excitante seductora
Y devuélveme el dominio de mi cuerpo y vida otra vez,
Cruel romance abatido por una embaucadora
Que conquistó mi alma y la destrozó después.
He probado el fruto prohibido de un amor condenado,
Dulce como la miel más pura mezclada con rocío
Y mortal como el veneno más letal jamás creado
Conocí el cielo y el infierno de una sola mordida,
Me hizo sufrir como si cruzara un vasto mar embravecido
Llevando conmigo el cadáver de la amada muerta
Y a la vez como si hubiera muerto y revivido
Conociendo al mismo Dios en su forma magistral y perfecta
Piedra viviente cubierta de piel de humano
Doncella poseída por el éxtasis y el desenfreno
Con ojos oscuros como una noche sin estrellas,
Sensual bestia dormida de existir obsceno
Gitana de corazón ardiente y de palabras bellas
Efímera sensación carnal, placer corrompido,
Agonía de los hombres que se alimentan de tu ser
Unión de lo virginal con el deseo enardecido
Lucifer caído encarnado en una simple mujer
Libérame de tu hechizo ¡Oh! excitante seductora
Y devuélveme el dominio de mi cuerpo y vida otra vez,
Cruel romance abatido por una embaucadora
Que conquistó mi alma y la destrozó después.