No tengo yeso que moldear,
Para formar a mí musa,
Que solía hablarme entre silencios,
Y con marchitas flores a modo de excusa.
Pero los pétalos caen,
Y se vuelven color incoloro,
Ni yeso ni manos,
Para poderla moldear.
Y le retrate un paraíso,
En pintura intoxicada,
Sin antes percatarme,
Que era agua evaporada.
Agua y restos de tierra,
Por dónde y cuándo,
Los árboles se escapan
Entre ríos de primavera,
Para ver el concierto,
Del invierno en mi espera.
Y la espere entre cemento,
Hasta mis manos amargas y moradas,
Que con el tiempo y manillas de reloj,
Se quedaron sin musa forjada.
Para formar a mí musa,
Que solía hablarme entre silencios,
Y con marchitas flores a modo de excusa.
Pero los pétalos caen,
Y se vuelven color incoloro,
Ni yeso ni manos,
Para poderla moldear.
Y le retrate un paraíso,
En pintura intoxicada,
Sin antes percatarme,
Que era agua evaporada.
Agua y restos de tierra,
Por dónde y cuándo,
Los árboles se escapan
Entre ríos de primavera,
Para ver el concierto,
Del invierno en mi espera.
Y la espere entre cemento,
Hasta mis manos amargas y moradas,
Que con el tiempo y manillas de reloj,
Se quedaron sin musa forjada.