Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres carne del poema
escrito en cálido insomnio
qué intenta, en vano, saciar,
de ti, la sed de mis poros.
Con tu recuerdo en mi lecho
y afuera lluvia de otoño
la flor de tus mil encantos,
con mis letras, la deshojo.
La noche transcurre inquieta
en tanto yo, con azoro,
famélico estoy de tu piel
y apenas, sí...te conozco;
no obstante zarpa el poema
desde el faro de tus ojos
siguiendo la ruta erótica
que lleva a tus promontorios;
mágicos senos de musa
dónde encuentra desahogo
la marea de mis besos
en sus rubíes preciosos.
Medias lunas, tus caderas,
donde cual sátiros gnomos,
hacen sendero mis manos
recorriendo sus entornos.
Entre mellizas columnas
que se separan, de pronto,
vislumbro tu paraíso
que palpita con sonrojo.
Conduces hacia tu puerto,
con lágrimas de sofoco,
la proa de mi libido
y alcanzo...cielos muy hondos.
Así continúa el poema
esta noche del otoño
sintiendo que con mis versos
tus secretos los exploro.
Afuera un viento noctívago
hace gemir a los olmos
en tanto en tu remembranza,
mi deseo lo acrisolo.
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