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Poeta recién llegado
Música y lavanda,
cayó la tormenta,
azul roto en negro,
estruendo.
Música y lavanda,
los bosques se tornaron desierto,
se reescribió el pasado
con letras tristes, mentiras,
ausencias.
Llovió y llovió,
sus manos limpias le cubrieron,
hizo del silencio resistencia
se amó a ella misma,
asomó sobre la melancolía
la punta de su risa.
Hizo la maleta durante años,
cuidó, procuró, facilitó, esperó bajo la lluvia.
Música y lavanda dijo adiós,
acunada de corcheas,
recreando su aroma el universo, cada mañana,
al abrir sus ojos sin miedo.
Dos soledades, dos laberintos largos,
al sol, azul y verde,
calor, pasión, collares de palabras que nunca se dijeron.
Y llegó a mi,
su cuerpo aderezado de música y lavanda,
dejando un rastro de alegría,
la pista que seguí hasta sus besos.
cayó la tormenta,
azul roto en negro,
estruendo.
Música y lavanda,
los bosques se tornaron desierto,
se reescribió el pasado
con letras tristes, mentiras,
ausencias.
Llovió y llovió,
sus manos limpias le cubrieron,
hizo del silencio resistencia
se amó a ella misma,
asomó sobre la melancolía
la punta de su risa.
Hizo la maleta durante años,
cuidó, procuró, facilitó, esperó bajo la lluvia.
Música y lavanda dijo adiós,
acunada de corcheas,
recreando su aroma el universo, cada mañana,
al abrir sus ojos sin miedo.
Dos soledades, dos laberintos largos,
al sol, azul y verde,
calor, pasión, collares de palabras que nunca se dijeron.
Y llegó a mi,
su cuerpo aderezado de música y lavanda,
dejando un rastro de alegría,
la pista que seguí hasta sus besos.
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