Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella es mi musa.
Me da mucha ilusión.
La penetro, con tensión.
Y le quito la blusa.
Pero eso es fornicación. Es una falta de respeto, a su Misericordia.
Por lo cuál, merezco que me tilden de anormal.
Y ser uno más, en la escoria.
Todas esas piedras semipreciosas de la mina de esmeraldas.
O de los rubíes, con impurezas. Que no se van a tallar. No se van a pulir, en un taller.
Derrota tras derrota. ¡ Calamidad ! Oh, mi musa y mi esclavitud.
Juventud, divino tesoro. Para ella, soy el moro.
Soy de Marruecos.
Ya, no estoy en un pedestal.
Grito en las montañas del Atlas, y oigo un eco.
¡ Musa ! Y ella responde: ¡ Mustapháaaaa !
Me da mucha ilusión.
La penetro, con tensión.
Y le quito la blusa.
Pero eso es fornicación. Es una falta de respeto, a su Misericordia.
Por lo cuál, merezco que me tilden de anormal.
Y ser uno más, en la escoria.
Todas esas piedras semipreciosas de la mina de esmeraldas.
O de los rubíes, con impurezas. Que no se van a tallar. No se van a pulir, en un taller.
Derrota tras derrota. ¡ Calamidad ! Oh, mi musa y mi esclavitud.
Juventud, divino tesoro. Para ella, soy el moro.
Soy de Marruecos.
Ya, no estoy en un pedestal.
Grito en las montañas del Atlas, y oigo un eco.
¡ Musa ! Y ella responde: ¡ Mustapháaaaa !
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