Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
MUY DENTRO DE MÍ
Muy dentro de mí,
está tu nombre tatuado a fuego en mi alma,
lo he dejado en mis versos,
en mis sueños,
lo he gritado al viento.
Eres libre,
como un ave que vuela y se eleva a la cima,
a la cumbre más empinada,
donde por ti mi voz no es escuchada.
Te dibujé con mis letras,
libre, vivo, intenso, amado.
Oh los versos más difíciles,
jamás imaginados
Cada poema,
una nueva despedida.
Cada día,
algo nuevo se escribía
y así el tiempo rápidamente avanzaba.
Muy dentro de mí,
tu nombre lo murmuro
en mis noches de desvelo,
cuando no encuentro sosiego.
Tu nombre
Oh cuantas veces lo callé
Oh cuantas más aviva voz lo grité,
ya nada me importaba,
sólo quería que mi voz por ti fuera escuchada,
y sólo lograba, que se perdiera en el viento
y a pesar todo
tu nombre sigue tatuado a fuego en mi alma.
Tu recuerdo me acompaña
y sigues aquí
¡muy dentro de mí!
Muy dentro de mí,
está tu nombre tatuado a fuego en mi alma,
lo he dejado en mis versos,
en mis sueños,
lo he gritado al viento.
Eres libre,
como un ave que vuela y se eleva a la cima,
a la cumbre más empinada,
donde por ti mi voz no es escuchada.
Te dibujé con mis letras,
libre, vivo, intenso, amado.
Oh los versos más difíciles,
jamás imaginados
Cada poema,
una nueva despedida.
Cada día,
algo nuevo se escribía
y así el tiempo rápidamente avanzaba.
Muy dentro de mí,
tu nombre lo murmuro
en mis noches de desvelo,
cuando no encuentro sosiego.
Tu nombre
Oh cuantas veces lo callé
Oh cuantas más aviva voz lo grité,
ya nada me importaba,
sólo quería que mi voz por ti fuera escuchada,
y sólo lograba, que se perdiera en el viento
y a pesar todo
tu nombre sigue tatuado a fuego en mi alma.
Tu recuerdo me acompaña
y sigues aquí
¡muy dentro de mí!