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Poeta recién llegado
Para ti, mi héroe de humo
Qué tormentoso es el camino
Que lleva a tu alma;
En mi corazón el frío invade el lugar
que para ti guardaba.
Ya mi sombra,
perseguir tus huellas no quiere;
Aunque mi voz tu nombre quiere gritar
Todavía evitando olvidarte.
Todavia en mi sangre quedan restos
de la fuerza de este amor;
Todavia tengo en mis labios,
el sabor de tus besos falaces.
Y me detengo a pensar
en que hubo un momento
en que hubiera dejado todo
para a tu lado siempre estar.
Qué parte de mi amor no sentiste?
Qué parte de mi amor no entendiste?
Qué lluvia no me vio corriendo por la ciudad, tan sólo para verte?
Y tú sigues así, mi héroe de humo
Impasible,
inalcanzable,
intocable…
Y me invaden los por qués
Qué me falto entregarte,
si todo lo puse en tus manos.
No eres culpable por no querer mi pequeño amor;
Soy la única culpable de este sentimiento que me ahoga.
Yo, que con mis ojos te gritaba “ámame”….,
Yo, que te esperaba cada tarde,
Yo, que quise incrustarme bajo tu piel para escabullirme hasta tu alma.
Y tú como siempre
inmune,
inmutable,
indiferente,
insensible…
Y me detengo a pensar
en que hubo un momento
en que hubiera dejado todo
para a tu lado siempre estar.
Qué tormentoso es el camino
Que lleva a tu alma;
En mi corazón el frío invade el lugar
que para ti guardaba.
Ya mi sombra,
perseguir tus huellas no quiere;
Aunque mi voz tu nombre quiere gritar
Todavía evitando olvidarte.
Todavia en mi sangre quedan restos
de la fuerza de este amor;
Todavia tengo en mis labios,
el sabor de tus besos falaces.
Y me detengo a pensar
en que hubo un momento
en que hubiera dejado todo
para a tu lado siempre estar.
Qué parte de mi amor no sentiste?
Qué parte de mi amor no entendiste?
Qué lluvia no me vio corriendo por la ciudad, tan sólo para verte?
Y tú sigues así, mi héroe de humo
Impasible,
inalcanzable,
intocable…
Y me invaden los por qués
Qué me falto entregarte,
si todo lo puse en tus manos.
No eres culpable por no querer mi pequeño amor;
Soy la única culpable de este sentimiento que me ahoga.
Yo, que con mis ojos te gritaba “ámame”….,
Yo, que te esperaba cada tarde,
Yo, que quise incrustarme bajo tu piel para escabullirme hasta tu alma.
Y tú como siempre
inmune,
inmutable,
indiferente,
insensible…
Y me detengo a pensar
en que hubo un momento
en que hubiera dejado todo
para a tu lado siempre estar.
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