Kein Williams
Poeta fiel al portal
El destino nos traicionó
A tu vientre dejó en ayunas
Ese niño que esperamos los dos
Se nos va menguando como la luna.
Lloras gritos de un gran dolor
Que acribilla a felicidad alguna
No hay una niña, no hay un varón
Acostado, durmiendo en esa cuna.
Y como siempre se pide explicación
Pues la desgracia y la blasfemia son una
Y la culpa de todo se la echamos a Dios
Pues la dolencia de la herejía es alumna.
Pero en nuestro Dios no existe el rencor
Y su maná del cielo nos quita la hambruna
Pues las heridas se curan con mucho amor
Cuando de vida el corazón se nos alumbra.
Y fuimos bendecidos nuevamente
Despertó tu sonrisa y tomó vuelo
Pero la gran sorpresa de tu vientre
Es que seríamos padres de gemelos.
Fuimos premiados siendo ingratos
Pues Dios no quita, simplemente da
Y hoy nosotros hemos comprobado
Lo inmensa que es toda su bondad.
Hoy nace una vida con la mañana
Un niño regordete y una bella niña
Los llamaremos Rodolfo y Luciana
Los llamaremos hijos, toda la vida.
Gracias Mi Dios por ser tan bueno
Por volver un hogar a estas paredes
Nos has bendecido con dos pequeños
Que custodiados por ángeles duermen.
A tu vientre dejó en ayunas
Ese niño que esperamos los dos
Se nos va menguando como la luna.
Lloras gritos de un gran dolor
Que acribilla a felicidad alguna
No hay una niña, no hay un varón
Acostado, durmiendo en esa cuna.
Y como siempre se pide explicación
Pues la desgracia y la blasfemia son una
Y la culpa de todo se la echamos a Dios
Pues la dolencia de la herejía es alumna.
Pero en nuestro Dios no existe el rencor
Y su maná del cielo nos quita la hambruna
Pues las heridas se curan con mucho amor
Cuando de vida el corazón se nos alumbra.
Y fuimos bendecidos nuevamente
Despertó tu sonrisa y tomó vuelo
Pero la gran sorpresa de tu vientre
Es que seríamos padres de gemelos.
Fuimos premiados siendo ingratos
Pues Dios no quita, simplemente da
Y hoy nosotros hemos comprobado
Lo inmensa que es toda su bondad.
Hoy nace una vida con la mañana
Un niño regordete y una bella niña
Los llamaremos Rodolfo y Luciana
Los llamaremos hijos, toda la vida.
Gracias Mi Dios por ser tan bueno
Por volver un hogar a estas paredes
Nos has bendecido con dos pequeños
Que custodiados por ángeles duermen.