Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
De regreso de la negrura, nací en un momento de escaso oxígeno,
cuando la premura de nacer era anterior al nacer,
con pelo hirsuto, ojos en fuego, en centellas, cercanos, extraños,
repletos del odio venerado, con un candil en la frente de frente al ocaso,
con trazos y motes de fuego, azufre, potasio y sal, todo hervía,
todo era posible,
todo hervía,
hedía, era cercano, sufría,
y mis manos se apretaban y con furia se espantaban,
aterrorizaban,
simulaban, llorar, reir y gritar,
en realidad era un aullar,
suplicar, estallar en sollozos de ira y rabia,
pero ya vendría algo más,
habría que ver las edades de 10 a 20,
comprobar adicciones,
cantar las canciones,
del amor, del dolor,
del rubor, del hedor,
ah, cuánto habría que contar!
Sin embargo disipé las dudas pasajeras,
y llevé mi pellejo ante altares de matanza,
y pedí, y hablé, estuve presente, reduje distancias,
caí, me levanté, clavé y fuí clavado, sangré e hice sangrar,
estuve siempre, participé,
miré, viví,
y nadie me lo puede quitar,
así nací.
cuando la premura de nacer era anterior al nacer,
con pelo hirsuto, ojos en fuego, en centellas, cercanos, extraños,
repletos del odio venerado, con un candil en la frente de frente al ocaso,
con trazos y motes de fuego, azufre, potasio y sal, todo hervía,
todo era posible,
todo hervía,
hedía, era cercano, sufría,
y mis manos se apretaban y con furia se espantaban,
aterrorizaban,
simulaban, llorar, reir y gritar,
en realidad era un aullar,
suplicar, estallar en sollozos de ira y rabia,
pero ya vendría algo más,
habría que ver las edades de 10 a 20,
comprobar adicciones,
cantar las canciones,
del amor, del dolor,
del rubor, del hedor,
ah, cuánto habría que contar!
Sin embargo disipé las dudas pasajeras,
y llevé mi pellejo ante altares de matanza,
y pedí, y hablé, estuve presente, reduje distancias,
caí, me levanté, clavé y fuí clavado, sangré e hice sangrar,
estuve siempre, participé,
miré, viví,
y nadie me lo puede quitar,
así nací.