Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Germino entre el agua clara y la tierra oscura
entre amores que nada duran
me parieron en el borde del abismo,
casi toco el cielo, mas el sol mató mi ilusión con premura.
Como frutos secos fueron las promesas de los labios
que con voz transitoria me acariciaron.
Las fuentes dulces no alimentaron mi carne.
No escuché palabras sabias que instruyeran mi mente.
Los cielos abiertos no dieron cobijo a mi espíritu.
Y mi sino, fue buscar la habitación de los desamparados,
el amor desesperado,
el sello de los despatriados.
Busqué con afán los frutos de este deseado.
Creí hallarle y me senté a la sombra de sus ramas,
mas no me alimento la dulzura del manzano.
De él sólo cayeron hojas que en mi pequeñez me sepultaron.
Como gusano repté para no morir bajo tierra.
Y me absorbieron las raíces de la palmera.
Ella me preguntó ¿Quién eres cuerpo extraño?
¡Escúchame palmera!
¡Soy sólo una voz que clama bajo la tierra seca!
¡Una cascara curtida por el aire caliente,
sin nada en su interior
sin semilla para que crezca!
¡No soy más que la linea recta de una ley,
que de los grilletes ya se queja!
¡Soy un alma sin corteza, herida por la maleza!
¡Sólo un corazón ahogado en su savia negra,
al que hace mucho no alimentan!
¡Soy sólo la hoja que cubre una piel
que a otros mirar avergüenza!
Me absorbió pues la palmera,
ahora casi toco las estrellas…
SHA.
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