L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Conforman las mimosas un pasillo
de verde limonero, de amarillo
orlando los caminos con sus flores.
El Serpis caudaloso, primavera
rompiendo con colores la barrera
de cítricos y almendros. Dos amores.
Recorro las dos puntas del camino
-doméstico confín de mi destino-
pendiente del paisaje, del baladre,
que corre como el agua de fortuna.
El Júcar aparece, casa cuna
de anátidas salvajes. Río madre.
Ya llego a la muralla de Valencia
que es el muro invisible de su ausencia.
Retales del pasado en sus ladrillos,
escocedura abierta en los sillares
de piedra; monumento a mis pesares;
sepulcros naturales y sencillos.
de verde limonero, de amarillo
orlando los caminos con sus flores.
El Serpis caudaloso, primavera
rompiendo con colores la barrera
de cítricos y almendros. Dos amores.
Recorro las dos puntas del camino
-doméstico confín de mi destino-
pendiente del paisaje, del baladre,
que corre como el agua de fortuna.
El Júcar aparece, casa cuna
de anátidas salvajes. Río madre.
Ya llego a la muralla de Valencia
que es el muro invisible de su ausencia.
Retales del pasado en sus ladrillos,
escocedura abierta en los sillares
de piedra; monumento a mis pesares;
sepulcros naturales y sencillos.
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