ludmila
Poeta veterano en el portal
Nada ha cambiado
En mi jardín las abejas van libando
Las cartas de amor siguen sonando
La música del éter me acuna
La tempestad no me asusta
Le creo a mis amigos y a mi sombra
Nada cambia por un rayo que me hiera
Anoche las estrellas confesaron
La palabra cesó por la vanguardia
Te escuché como un hombre en su cordura
Mi objetivo sigue intacto
Que algún cometa se desvíe de la órbita
Tengo depósitos de luz en la anestesia
Y siento alivio en la caricia de la noche
No te detengas
No te preocupes
No acudas a la ciencia en la conciencia
Del grillo que se calla porque llueve
Mis heridas cicatrizan con la aurora
En la magia de la noche me compongo
Me enderezo como un pino embalsamado
Que sostiene los embates del pasado
Se enamora de la tierra que lo insufla,
Le da de su savia y los nutrientes,
Y después como a un niño le da alas
Para que caiga de sus frutos la simiente.
Nada ha cambiado
La poesía sigue siendo mi occidente
En mi jardín las abejas van libando
Las cartas de amor siguen sonando
La música del éter me acuna
La tempestad no me asusta
Le creo a mis amigos y a mi sombra
Nada cambia por un rayo que me hiera
Anoche las estrellas confesaron
La palabra cesó por la vanguardia
Te escuché como un hombre en su cordura
Mi objetivo sigue intacto
Que algún cometa se desvíe de la órbita
Tengo depósitos de luz en la anestesia
Y siento alivio en la caricia de la noche
No te detengas
No te preocupes
No acudas a la ciencia en la conciencia
Del grillo que se calla porque llueve
Mis heridas cicatrizan con la aurora
En la magia de la noche me compongo
Me enderezo como un pino embalsamado
Que sostiene los embates del pasado
Se enamora de la tierra que lo insufla,
Le da de su savia y los nutrientes,
Y después como a un niño le da alas
Para que caiga de sus frutos la simiente.
Nada ha cambiado
La poesía sigue siendo mi occidente