Nada más que hasta el fondo

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"
mariposa33.jpg


En honor a Alejandra Pizarnik



Sólo morir, ¡tan dolorida!
con ese dolor que es puñal,
afilada espada que te parte en dos.

¿Cuánto dolor puede caber en ese corazón?

Callada, con o sin palabras eres tú.
A la orilla del silencio, a la orilla de la vida.
Contigo, con la otra que eras tú misma

como un jardín en ruinas.

"No hay una historia de amor sin amor”
La esperanza se acaba, se deshace
en la humedad de tus ojos, en la rebeldía de tus letras

en el lugar en que todo sucede, en tu poesía.

Allí tramaste tu muerte, oíste su voz junto al río.

Ella te habló con su arpa y su vestido rojo,

recitó tus poemas sin destinatarios,
negándote la luz que tanto buscabas,
en el mundo despoblado donde te sumerges.


Te habló en el lugar del amor,

abrazada a tus nostalgias, a tus miserias,
en el tiempo que atraviesa los cuerpos.


En tus poemas escritos en la piedra,

a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!

Todo era oscuro, todo era silencio,

no hubo alegrías en tus memorias,
sólo ese espacio negro,
donde te dejaste caer,
en la espesura de la noche.

“No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”

Ana Mercedes Villalobos
Copyright1.gif
 

Archivos adjuntos

  • mariposa33.jpg
    mariposa33.jpg
    41,2 KB · Visitas: 333
  • Copyright1.gif
    Copyright1.gif
    2 KB · Visitas: 337
Ver el archivos adjunto 57793

En honor a Alejandra Pizarnik



Sólo morir, ¡tan dolorida!
con ese dolor que es puñal,
afilada espada que te parte en dos.

¿Cuánto dolor puede caber en ese corazón?

Callada, con o sin palabras eres tú.
A la orilla del silencio, a la orilla de la vida.
Contigo, con la otra que eras tú misma

como un jardín en ruinas.

"No hay una historia de amor sin amor”
La esperanza se acaba, se deshace
en la humedad de tus ojos, en la rebeldía de tus letras

en el lugar en que todo sucede, en tu poesía.

Allí tramaste tu muerte, oíste su voz junto al río.

Ella te habló con su arpa y su vestido rojo,

recitó tus poemas sin destinatarios,
negándote la luz que tanto buscabas,
en el mundo despoblado donde te sumerges.


Te habló en el lugar del amor,

abrazada a tus nostalgias, a tus miserias,
en el tiempo que atraviesa los cuerpos.


En tus poemas escritos en la piedra,

a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!

Todo era oscuro, todo era silencio,

no hubo alegrías en tus memorias,
sólo ese espacio negro,
donde te dejaste caer,
en la espesura de la noche.

“No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”

Ana Mercedes Villalobos
Ver el archivos adjunto 57794


¡¡Anamer!! qué bueno volver a encontrarte aquí compañera. Un hermoso y doliente homenaje a nuestra Alejandra. Dijo tantas cosas en sus poemas, en sus diarios, nos hablo desde su irremediable melancolía, que en ocasiones sonaba agónicas pero cuanta riqueza nos dejó desde ese fondo profundo de su dolor.
Si, es cierto que no escuchó a su gran amigo Julio Cortázar que en su última carta le recriminaba con todo amor. Nadie podemos imaginar su sufrimiento , ese que nos deja en su poema El despertar
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Y ese último mensaje “No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”


Cómo decirte que es mi poeta preferida, que siempre la estoy descubriendo con asombro.
Un abrazo grande Anamer
Isabel
 
Querida Ana, tu poema me ha hecho sentir esa soledad profunda y esa desesperación a flor de piel.
Unos estupendos versos que conmueven, me ha encantado leerte.
Un abrazo,
Eva
 
Ver el archivos adjunto 57793

En honor a Alejandra Pizarnik



Sólo morir, ¡tan dolorida!
con ese dolor que es puñal,
afilada espada que te parte en dos.

¿Cuánto dolor puede caber en ese corazón?

Callada, con o sin palabras eres tú.
A la orilla del silencio, a la orilla de la vida.
Contigo, con la otra que eras tú misma

como un jardín en ruinas.

"No hay una historia de amor sin amor”
La esperanza se acaba, se deshace
en la humedad de tus ojos, en la rebeldía de tus letras

en el lugar en que todo sucede, en tu poesía.

Allí tramaste tu muerte, oíste su voz junto al río.

Ella te habló con su arpa y su vestido rojo,

recitó tus poemas sin destinatarios,
negándote la luz que tanto buscabas,
en el mundo despoblado donde te sumerges.


Te habló en el lugar del amor,

abrazada a tus nostalgias, a tus miserias,
en el tiempo que atraviesa los cuerpos.


En tus poemas escritos en la piedra,

a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!

Todo era oscuro, todo era silencio,

no hubo alegrías en tus memorias,
sólo ese espacio negro,
donde te dejaste caer,
en la espesura de la noche.

“No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”

Ana Mercedes Villalobos
Ver el archivos adjunto 57794
Saludos, Ana bella!

Sentido homenaje nos regalas y qué decirte que no se haya dicho de ella, luz desde las sombras, en cada verso oscuro, en cada poema y tú le has hecho un homenaje lleno de luz desde su entorno y tu alma bella, precioso homenaje, linda, que engalana este nuestro espacio, espero que tus dalias de arte florezcan aquí siempre, que tus alas llenen de versos este espacio, un abrazo fuerte y gracias por acudir a la cita que nos dieron desde que se abrió el foro, invaluable tu fina huella, con cariño y respeto,

ligiA
 
Un bello homenaje a una de mis preferidas. Parece mentira que se pierdan semejantes talentos por dolencias mentales, y casi con seguridad soportando por entonces las horribles estigmatizaciones de dichos males.

Un abrazo, y ha sido un gusto leer tu homenaje a Alejandra.

Gus

Ver el archivos adjunto 57793

En honor a Alejandra Pizarnik



Sólo morir, ¡tan dolorida!
con ese dolor que es puñal,
afilada espada que te parte en dos.

¿Cuánto dolor puede caber en ese corazón?

Callada, con o sin palabras eres tú.
A la orilla del silencio, a la orilla de la vida.
Contigo, con la otra que eras tú misma

como un jardín en ruinas.

"No hay una historia de amor sin amor”
La esperanza se acaba, se deshace
en la humedad de tus ojos, en la rebeldía de tus letras

en el lugar en que todo sucede, en tu poesía.

Allí tramaste tu muerte, oíste su voz junto al río.

Ella te habló con su arpa y su vestido rojo,

recitó tus poemas sin destinatarios,
negándote la luz que tanto buscabas,
en el mundo despoblado donde te sumerges.


Te habló en el lugar del amor,

abrazada a tus nostalgias, a tus miserias,
en el tiempo que atraviesa los cuerpos.


En tus poemas escritos en la piedra,

a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!

Todo era oscuro, todo era silencio,

no hubo alegrías en tus memorias,
sólo ese espacio negro,
donde te dejaste caer,
en la espesura de la noche.

“No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”

Ana Mercedes Villalobos
Ver el archivos adjunto 57794
 
Ver el archivos adjunto 57793

En honor a Alejandra Pizarnik



Sólo morir, ¡tan dolorida!
con ese dolor que es puñal,
afilada espada que te parte en dos.

¿Cuánto dolor puede caber en ese corazón?

Callada, con o sin palabras eres tú.
A la orilla del silencio, a la orilla de la vida.
Contigo, con la otra que eras tú misma

como un jardín en ruinas.

"No hay una historia de amor sin amor”
La esperanza se acaba, se deshace
en la humedad de tus ojos, en la rebeldía de tus letras

en el lugar en que todo sucede, en tu poesía.

Allí tramaste tu muerte, oíste su voz junto al río.

Ella te habló con su arpa y su vestido rojo,

recitó tus poemas sin destinatarios,
negándote la luz que tanto buscabas,
en el mundo despoblado donde te sumerges.


Te habló en el lugar del amor,

abrazada a tus nostalgias, a tus miserias,
en el tiempo que atraviesa los cuerpos.


En tus poemas escritos en la piedra,

a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!

Todo era oscuro, todo era silencio,

no hubo alegrías en tus memorias,
sólo ese espacio negro,
donde te dejaste caer,
en la espesura de la noche.

“No quiero ir, nada más, que hasta el fondo.”

Ana Mercedes Villalobos
Ver el archivos adjunto 57794

Hermoso homenaje Ana Mercedes, con un dejo melancólico como el de Pizarnik. Admiro la poesía de esa mujer pero trato de no leerla porque es muy triste. Te dejo mi saludo con afecto.
 
En tus poemas escritos en la piedra,
a sangre y fuego, en ese dolor inacabable
donde hallaste el motivo de tu muerte.

¡No escuchaste al poeta que te quería viva!
Increíble estos cuatro versos, una mirada a esos ojos que nunca encontraron sosiego, el alma querida amiga, en una batalla contra ella misma y no lo escuchó a el, y creo que a nadie, sin embargo, todas sus entregas son para toda una vida.
Este poema es una preciosidad de dedicatoria Ana.
Un abrazo gigante y admiración!
Con cariño
Camelia
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba