Lizzy
Poeta adicto al portal
Ya nada queda de aquellos finos tules
con los que vestíamos nuestro amor.
de los vastos anocheceres flotando
en las cristalinas aguas del holgado mar.
Ya nada queda de las densas neblinas
que emanaban nuestra piel en conjunción,
de los arpegios al unísono que alzaban vuelo
al cielo revestido con luces y estrellas.
Ya nada queda de las sábanas de pétalos
que sonreían al atisbarnos por el horizonte
cantando, con las manos entrelazados
formando un solo cuerpo, un solo espíritu.
Ya nada queda de los rebosantes días vividos,
de los arrullos palpitantes de fuegos
apagados por las despiadadas y salobres
gotas de lluvia que nos golpeaban.
Todo pasó y hoy Ya no queda nada.
Lima 26 de Diciembre del 2011