Victor F. Sinde
Poeta recién llegado
- Fuera…
- ¿Seguro?
- Si.
Y yo pensé que asentir mintiendo
Es matar a hierro ardiendo.
Un hundimiento planificado,
Con horario de buses, con conexiones en vía 4.
¿Dónde cabe una espalda cargada
¿En un pueblo de flacos,
¿En un mar de monaguillos cegados?
La visita al teatro de un niño viejo
De un soldado
De un poeta tonto y exiliado
La garganta rota de estar callado.
Los párpados flojos de no saber llorar.
De no recordar quien te quería,
Quien era tu sangre,
Quien te sujetaba la vida.
En un simple pareado,
Cabía una casa, un sueldo, un amor, un beso, un cuento, un armario, un niño bien peinado…
He saltado seis veces al vacío.
Y sigo andando.
Dije adiós una vez no muy convencido
Y perdí los motivos de buscarle un sentido a todo esto.
- ¿Seguro?
- Si.
Y yo pensé que asentir mintiendo
Es matar a hierro ardiendo.
Un hundimiento planificado,
Con horario de buses, con conexiones en vía 4.
¿Dónde cabe una espalda cargada
¿En un pueblo de flacos,
¿En un mar de monaguillos cegados?
La visita al teatro de un niño viejo
De un soldado
De un poeta tonto y exiliado
La garganta rota de estar callado.
Los párpados flojos de no saber llorar.
De no recordar quien te quería,
Quien era tu sangre,
Quien te sujetaba la vida.
En un simple pareado,
Cabía una casa, un sueldo, un amor, un beso, un cuento, un armario, un niño bien peinado…
He saltado seis veces al vacío.
Y sigo andando.
Dije adiós una vez no muy convencido
Y perdí los motivos de buscarle un sentido a todo esto.