Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Llevo días sin saber de ti,
llevo días sin ver las montañas
y están ahí,
hay amor en las golondrinas
que cruzan frente a mí.
Nada me habla de ti,
yo busco la forma
reviso los detalles
revuelvo los cajones
para encontrarme
con tu noche,
y descolgarme desde aquí.
Nadie quiere oírme
ni siquiera hablar de ti,
yo susurro tu nombre,
lo achico
lo dejo pequeñito
y lo guardo,
discuto con el viento
sobre tus besos
y le relato a la pared
que elegí para ti
de forma precisa
mi recuerdo,
solo bastan mis ojos
para hablar de ti.
Y tu pared parece oírme
a veces,
parece hablarme siempre
el tiempo parece detenerse
en sus esquinas,
el tiempo es un cobarde
no quiere pasar ni morir
quiere quedarse en los rincones.
Yo te busco en los cajones,
Yo te busco en los lindes de tu noche
y en la locura de la mía,
si pudiera encontrar una fisura
en el mármol de tu ausencia,
una pequeña , una perceptible
aunque sea solo por mí,
podría de seguro,
tocar tu oído,
podríamos juntos desposar
al olvido.
Tu pared parece oírme
a veces,
parece hablarme siempre,
el tiempo es un cobarde,
no quiere pasar ni morir,
quiere quedarse en los rincones,
yo… te busco en los cajones
donde siempre encuentro
un cuaderno que tiene tu nombre.
Yo susurro tu nombre,
lo achico,
lo dejo pequeñito
y lo guardo.
Llevo días sin saber de ti,
llevo días sin ver las montañas
y están ahí,
todo está ahí,
detrás de la pared que elegí para ti,
hay amor en las golondrinas
que cruzan frente a mí,
pero,
tú ya no estás aquí,
nada quiere hablarme de ti.
llevo días sin ver las montañas
y están ahí,
hay amor en las golondrinas
que cruzan frente a mí.
Nada me habla de ti,
yo busco la forma
reviso los detalles
revuelvo los cajones
para encontrarme
con tu noche,
y descolgarme desde aquí.
Nadie quiere oírme
ni siquiera hablar de ti,
yo susurro tu nombre,
lo achico
lo dejo pequeñito
y lo guardo,
discuto con el viento
sobre tus besos
y le relato a la pared
que elegí para ti
de forma precisa
mi recuerdo,
solo bastan mis ojos
para hablar de ti.
Y tu pared parece oírme
a veces,
parece hablarme siempre
el tiempo parece detenerse
en sus esquinas,
el tiempo es un cobarde
no quiere pasar ni morir
quiere quedarse en los rincones.
Yo te busco en los cajones,
Yo te busco en los lindes de tu noche
y en la locura de la mía,
si pudiera encontrar una fisura
en el mármol de tu ausencia,
una pequeña , una perceptible
aunque sea solo por mí,
podría de seguro,
tocar tu oído,
podríamos juntos desposar
al olvido.
Tu pared parece oírme
a veces,
parece hablarme siempre,
el tiempo es un cobarde,
no quiere pasar ni morir,
quiere quedarse en los rincones,
yo… te busco en los cajones
donde siempre encuentro
un cuaderno que tiene tu nombre.
Yo susurro tu nombre,
lo achico,
lo dejo pequeñito
y lo guardo.
Llevo días sin saber de ti,
llevo días sin ver las montañas
y están ahí,
todo está ahí,
detrás de la pared que elegí para ti,
hay amor en las golondrinas
que cruzan frente a mí,
pero,
tú ya no estás aquí,
nada quiere hablarme de ti.