Nada;
apoderó la pasada noche mi cabeza;
ningún pez en el arrecife de corales.
Nada;
el dolor de un ser querido
contrasta con la ebullición de felicidad en los amigos.
Nada;
es la sorpresa que nos depara el destino
a los huérfanos de itinerario,
a los tiburones del arrecife.
Nada;
fue el consentimiento de ceder
el paso adelante.
Nada;
consigues tumbado en el sofá
pensando y pensando en una espiral sin fin;
soñando con lo que puedes hacer
y mañana te prometes empezar.
Nada;
con el amanecer a las tres de la tarde
junto al búho que te retoca las orejas.
Nada;
será esperar una llamada de alguien
que ni siquiera conoces,
probar a centrar sin compañero.
Nada;
quedó entre nosotros; nada
y nada para para no ahogarme
en un sucio mar con oleaje de dinero.