Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
En este lugar nada existe,
nada se siente,
nada es nada.
Ni palabras tristes,
ni palabras alegres,
ni mil fuentes
ni mil puentes que
cruzan y llegan a
tu destino final.
Y mil lagrimas de sal
que no duelen,
ni las horas van,
ni las horas vienen.
No hay mal,
tampoco bien,
tampoco hay poesía ni prosa y
jamás veras la cosa mas triste,
tampoco la más hermosa...
Y como rosas
y el viento
y el tiempo,
tu tampoco eres real.
No desapareces,
porqué nunca estas,
ni nunca estarás,
ni nunca fuiste.
El tren que esperas
no llegará,
tampoco hay destino
al que puedas viajar.
No hay color,
no hay aroma,
ni dolor,
ni placer,
tampoco nada que hacer.
No es real eso que
llaman crecer,
ni rezar por tu bien...
Ni final en el que
todo acabara y
piensas que quizá
este bien,
quizá este mal y
algo que no se
es como crear
eso que este silencio
consiga quebrar y
romper y
traspasar y
gritar al ayer que
jamás volverá.
Que no me sentí bien,
que no me sentí mal y
que nunca encontré,
el porqué de cambiar
todo mi ser y
pensar en mi sala de estar,
que tirar mis paredes y
mis puños sangrar
mis versos y verdades,
para que vuelen libres
entre mil redes.
Redes de seres,
que no saben donde están,
ni que hacer y por no decir,
para no romper,
para no besar y
no sentir tus labios
en mi piel.
Que me hacen conocer
que te he de pedir
algo más que quizá,
aunque no se,
puede que mil almas
desgarren mi sien y
así sentar y calmar
todo aquello que
consiga saciar mi sed
nada se siente,
nada es nada.
Ni palabras tristes,
ni palabras alegres,
ni mil fuentes
ni mil puentes que
cruzan y llegan a
tu destino final.
Y mil lagrimas de sal
que no duelen,
ni las horas van,
ni las horas vienen.
No hay mal,
tampoco bien,
tampoco hay poesía ni prosa y
jamás veras la cosa mas triste,
tampoco la más hermosa...
Y como rosas
y el viento
y el tiempo,
tu tampoco eres real.
No desapareces,
porqué nunca estas,
ni nunca estarás,
ni nunca fuiste.
El tren que esperas
no llegará,
tampoco hay destino
al que puedas viajar.
No hay color,
no hay aroma,
ni dolor,
ni placer,
tampoco nada que hacer.
No es real eso que
llaman crecer,
ni rezar por tu bien...
Ni final en el que
todo acabara y
piensas que quizá
este bien,
quizá este mal y
algo que no se
es como crear
eso que este silencio
consiga quebrar y
romper y
traspasar y
gritar al ayer que
jamás volverá.
Que no me sentí bien,
que no me sentí mal y
que nunca encontré,
el porqué de cambiar
todo mi ser y
pensar en mi sala de estar,
que tirar mis paredes y
mis puños sangrar
mis versos y verdades,
para que vuelen libres
entre mil redes.
Redes de seres,
que no saben donde están,
ni que hacer y por no decir,
para no romper,
para no besar y
no sentir tus labios
en mi piel.
Que me hacen conocer
que te he de pedir
algo más que quizá,
aunque no se,
puede que mil almas
desgarren mi sien y
así sentar y calmar
todo aquello que
consiga saciar mi sed