Luis Alejandro
Poeta recién llegado
¿Que hora es ya? ¿Es de noche?
¡No puede ser! ¿Son los años los que duelen?
Si acaso estoy llorando ¿Acaso me oyes?
No digas nada, los ángeles me temen...
Respiro como un impulso tonto,
como si mi pecho fuera a media maquina
y este músculo que llamo corazón
todo el olvido en pedazos ya lo daña.
Pero que importa, no siento nada.
Ya mis manos están ahí y no las veo.
Como si fueran un estorbo para tanta rabia,
como si fueran pecados que me alejan del cielo.
¿De que sirven? Si son para escribirte a ti
!Ahora muévanse inútiles manos!
Silencio... No, no llores por mí,
que eso no lo hacen tus divinos santos.
Suspiro; Ya no hay más nada que hacer;
¡Mírame! Si, aquí estoy ¿No me ves?
¿No veo? Esta oscuro...¿Donde estas?
que hago sin ti, mi luz, mi amanecer...
Me dijiste olvídame, lo colocaste en un papel.
Eso es lo que hago ahora, no me mires.
¡Ve! Corre... No vuelvas para verme,
no veras nada. No hay nada importante...
¡No puede ser! ¿Son los años los que duelen?
Si acaso estoy llorando ¿Acaso me oyes?
No digas nada, los ángeles me temen...
Respiro como un impulso tonto,
como si mi pecho fuera a media maquina
y este músculo que llamo corazón
todo el olvido en pedazos ya lo daña.
Pero que importa, no siento nada.
Ya mis manos están ahí y no las veo.
Como si fueran un estorbo para tanta rabia,
como si fueran pecados que me alejan del cielo.
¿De que sirven? Si son para escribirte a ti
!Ahora muévanse inútiles manos!
Silencio... No, no llores por mí,
que eso no lo hacen tus divinos santos.
Suspiro; Ya no hay más nada que hacer;
¡Mírame! Si, aquí estoy ¿No me ves?
¿No veo? Esta oscuro...¿Donde estas?
que hago sin ti, mi luz, mi amanecer...
Me dijiste olvídame, lo colocaste en un papel.
Eso es lo que hago ahora, no me mires.
¡Ve! Corre... No vuelvas para verme,
no veras nada. No hay nada importante...