Principe gris
Poeta adicto al portal
Nadia
Te conocí
en el ave nocturna
de un Noviembre
ausente,
lluvioso,
soñador,
cuando se derretía
el cielo
en gotas tenues
que caían,
y no como lágrimas
sino cual risas
simpáticas,
fulgentes
y aún pendientes.
Te conocí
en un Jueves mágico
cuando se imponían:
locura,
alegría,
pendientes en el alma
prendidas ,
enredadas,
añadidas al cuerpo;
desde la mente
hasta las coincidencias:
nocturnas,
mágicas
ausentes,
y aún pendientes.
Te conocí,
una tarde
al anochecer del día,
tú mi maestra
y yo el pupilo,
atento,
loco
y sin temor
mover los pies contigo
era toda una sinfonía
de melodías
las notas de tu risa
en la letra del pensamiento,
entusiasta,
indeleble
en la mente,
aún pendiente.
Te conocí,
cuando el cielo danzaba
en gotas de lluvia,
hechizadas,
secas,
que no majaban las ganas,
del juego de bailar,
jugar contigo era la odisea del momento,
fantástica,
emocionante,
virtuosa,
como tu mirada en mis ojos,
reflejada,
simpática,
escondida
en tus lentes
aún pendientes.
Te conocí
en ese melancólico
dia que presagiaba ya el invierno,
frío,
nostálgico
y mágico
que trae en sí,
bella música impregnada,
como la que aquél día
vibró en las gargantas
cuando las notas
tenues,
lentas,
se enredaron
en los árboles, en viento y luz,
linda,
luminosa,
única
en tu frente,
aún penidente.
Te conocí
en un mar de gente,
en el desierto de la soledad,
árido,
lento,
cuando nadie te esperaba,
la lluvia de éste desierto
te dió la bienvenida,
desorbitada,
inesperada,
insistente
y aún pendiente.
Te conocí,
cuando a éstas ausencias,
solas,
y calladas,
les hacía falta una risa,
cuando mis soledades,
amargas,
tristes,
necesitaban de alguna compañía,
y llegaste tú,
a poner prescencia en estas horas ausentes,
mística,
eterna,
sin lógica.
llegaste a poner un grito en éstos silencios
encantador,
revolucionario,
y te conocí un Jueves mágico
en una tarde al anoechecer del día,
en el ave nocturna
de éste noviembre ausente
y te conocí:
plena,
soñadora,
risueña.
Y fué un placer...
Te conocí
en el ave nocturna
de un Noviembre
ausente,
lluvioso,
soñador,
cuando se derretía
el cielo
en gotas tenues
que caían,
y no como lágrimas
sino cual risas
simpáticas,
fulgentes
y aún pendientes.
Te conocí
en un Jueves mágico
cuando se imponían:
locura,
alegría,
pendientes en el alma
prendidas ,
enredadas,
añadidas al cuerpo;
desde la mente
hasta las coincidencias:
nocturnas,
mágicas
ausentes,
y aún pendientes.
Te conocí,
una tarde
al anochecer del día,
tú mi maestra
y yo el pupilo,
atento,
loco
y sin temor
mover los pies contigo
era toda una sinfonía
de melodías
las notas de tu risa
en la letra del pensamiento,
entusiasta,
indeleble
en la mente,
aún pendiente.
Te conocí,
cuando el cielo danzaba
en gotas de lluvia,
hechizadas,
secas,
que no majaban las ganas,
del juego de bailar,
jugar contigo era la odisea del momento,
fantástica,
emocionante,
virtuosa,
como tu mirada en mis ojos,
reflejada,
simpática,
escondida
en tus lentes
aún pendientes.
Te conocí
en ese melancólico
dia que presagiaba ya el invierno,
frío,
nostálgico
y mágico
que trae en sí,
bella música impregnada,
como la que aquél día
vibró en las gargantas
cuando las notas
tenues,
lentas,
se enredaron
en los árboles, en viento y luz,
linda,
luminosa,
única
en tu frente,
aún penidente.
Te conocí
en un mar de gente,
en el desierto de la soledad,
árido,
lento,
cuando nadie te esperaba,
la lluvia de éste desierto
te dió la bienvenida,
desorbitada,
inesperada,
insistente
y aún pendiente.
Te conocí,
cuando a éstas ausencias,
solas,
y calladas,
les hacía falta una risa,
cuando mis soledades,
amargas,
tristes,
necesitaban de alguna compañía,
y llegaste tú,
a poner prescencia en estas horas ausentes,
mística,
eterna,
sin lógica.
llegaste a poner un grito en éstos silencios
encantador,
revolucionario,
y te conocí un Jueves mágico
en una tarde al anoechecer del día,
en el ave nocturna
de éste noviembre ausente
y te conocí:
plena,
soñadora,
risueña.
Y fué un placer...
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