NADIE ME DIJO
Busco en la conciencia de mi pasado
y no encuentro explicaciones percibidas
ni de lo que es sentirse más experimentado
o con más años sobre nuestras vidas.
Solo chispea entre las cenizas del olvido
como un sentir de pendejo
el erróneo pensar por mi conocido
que todo se acababa cuando llegamos a ser viejo
comenzando por la pérdida del reflejo
hasta llegar a la desvirtuada figura devuelta por un espejo.
Pero nadie me dijo
que las emociones seguían existiendo
y que con las pasiones maduraban con el tiempo
haciéndolas más intensas en un gozo inmenso.
Tampoco nadie me dijo que aunque el corazón se gastaba
el amor profundo en el perduraba
y que aunque los labios se arrugaban
nunca la sensibilidad de los besos paraban.
Ni menos me dijeron
que aunque la vista se desvanecía
un cuerpo desnudo la revivía
ni que aunque la piel se marchitaba
siempre el fuego ardiente quedaba
y que aunque se entumecieran las manos
el roce de una figura prendida de deseo
las agilizaban hasta sentir un divino cosquilleo.
Ron.
Busco en la conciencia de mi pasado
y no encuentro explicaciones percibidas
ni de lo que es sentirse más experimentado
o con más años sobre nuestras vidas.
Solo chispea entre las cenizas del olvido
como un sentir de pendejo
el erróneo pensar por mi conocido
que todo se acababa cuando llegamos a ser viejo
comenzando por la pérdida del reflejo
hasta llegar a la desvirtuada figura devuelta por un espejo.
Pero nadie me dijo
que las emociones seguían existiendo
y que con las pasiones maduraban con el tiempo
haciéndolas más intensas en un gozo inmenso.
Tampoco nadie me dijo que aunque el corazón se gastaba
el amor profundo en el perduraba
y que aunque los labios se arrugaban
nunca la sensibilidad de los besos paraban.
Ni menos me dijeron
que aunque la vista se desvanecía
un cuerpo desnudo la revivía
ni que aunque la piel se marchitaba
siempre el fuego ardiente quedaba
y que aunque se entumecieran las manos
el roce de una figura prendida de deseo
las agilizaban hasta sentir un divino cosquilleo.
Ron.