Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ni el abecedario,
ni los ríos de Babilonia,
ni las cuentas del rosario,
ni el olor de mi colonia.
Ni tu tanga amarilla,
ni los arañazos en mi espalda,
ni el agua que no conoce la orilla
del borde derecho de tu falda.
Te aseguro que nadie me extraña,
nadie escribe sueños para retenerme,
soy como una mosca en la telaraña
haciendo piruetas para sostenerme.
Ni el humo de tus cigarrillos,
ni las huellas de mis pies descalzos,
ni las sombras de los pasillos
han vuelto a seguir mis pasos.
Solo te cuento que nadie me extraña,
ni el sarcasmo que fue mi amigo,
ni el ojo de la musaraña,
ni el pan que quiso el trigo.
Y yo te extraño todo el día,
pintando con tus labios, los míos,
teniendo cita con mi melancolía
quisieron ahogarme quince ríos.
ni los ríos de Babilonia,
ni las cuentas del rosario,
ni el olor de mi colonia.
Ni tu tanga amarilla,
ni los arañazos en mi espalda,
ni el agua que no conoce la orilla
del borde derecho de tu falda.
Te aseguro que nadie me extraña,
nadie escribe sueños para retenerme,
soy como una mosca en la telaraña
haciendo piruetas para sostenerme.
Ni el humo de tus cigarrillos,
ni las huellas de mis pies descalzos,
ni las sombras de los pasillos
han vuelto a seguir mis pasos.
Solo te cuento que nadie me extraña,
ni el sarcasmo que fue mi amigo,
ni el ojo de la musaraña,
ni el pan que quiso el trigo.
Y yo te extraño todo el día,
pintando con tus labios, los míos,
teniendo cita con mi melancolía
quisieron ahogarme quince ríos.