jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
le tienes miedo al amor
pero ya lo sientes devorando tus entrañas
como un cáncer de fuego y locura que consumirá tu alma
y convertirá tus días en un descenso sin freno al infierno
le tienes miedo y sin embargo
sabes que no tienes más opción que dejarte ir
adonde quiera llevarte adonde te arrastre
al fin de la tierra a la región más helada
y quedarte allá hundido y suicida y sin entender nada
¿por qué si sólo la miraste?
¿por qué si tú estabas bien y tenías tu vida hecha?
¿qué dios te maldijo que ahora estás hecho una caricatura de hombre?
y los días pasan y tú estás peor cada vez
y las noches son...
las noches son...
¡las noches son para salir a divertirse, puta madre!
así que lo mejor que podrías hacer es salir de tu postración
y meterte al baño y darte una ducha y afeitarte
y ponerte unos jeans y una camisa y largarte
a la calle a ver si encuentras una mujer que te ayude
a no clavarte en tu maldita y miserable autocomplacencia
y si no la encuentras tampoco pasa nada
nadie se muere de amor a menos que sea un total pendejo
o uno de esos poetas cagones que en todo encuentran
motivo para sentirse desgarrados por dentro
y un dolor inmenso y terrible que los empuja
a esos confines de la desdicha y la pena
donde tú llevas ya tiempo debatiéndote
entre meterte una bala en la cabeza y cortarte las venas
lo que debes hacer con tu vida es vivirla
leer un libro subirte a la bicicleta irte de viaje al mar
acampar junto a un río entrar disfrazado de monja a un convento
si a las dos semanas sigues pensando en matarte
yo me divorcio de la mujer con quien vivo ahora
-sí, adivinaste, la conocí en un convento-
y la obligo a que vaya a servirte de consuelo
pero ya lo sientes devorando tus entrañas
como un cáncer de fuego y locura que consumirá tu alma
y convertirá tus días en un descenso sin freno al infierno
le tienes miedo y sin embargo
sabes que no tienes más opción que dejarte ir
adonde quiera llevarte adonde te arrastre
al fin de la tierra a la región más helada
y quedarte allá hundido y suicida y sin entender nada
¿por qué si sólo la miraste?
¿por qué si tú estabas bien y tenías tu vida hecha?
¿qué dios te maldijo que ahora estás hecho una caricatura de hombre?
y los días pasan y tú estás peor cada vez
y las noches son...
las noches son...
¡las noches son para salir a divertirse, puta madre!
así que lo mejor que podrías hacer es salir de tu postración
y meterte al baño y darte una ducha y afeitarte
y ponerte unos jeans y una camisa y largarte
a la calle a ver si encuentras una mujer que te ayude
a no clavarte en tu maldita y miserable autocomplacencia
y si no la encuentras tampoco pasa nada
nadie se muere de amor a menos que sea un total pendejo
o uno de esos poetas cagones que en todo encuentran
motivo para sentirse desgarrados por dentro
y un dolor inmenso y terrible que los empuja
a esos confines de la desdicha y la pena
donde tú llevas ya tiempo debatiéndote
entre meterte una bala en la cabeza y cortarte las venas
lo que debes hacer con tu vida es vivirla
leer un libro subirte a la bicicleta irte de viaje al mar
acampar junto a un río entrar disfrazado de monja a un convento
si a las dos semanas sigues pensando en matarte
yo me divorcio de la mujer con quien vivo ahora
-sí, adivinaste, la conocí en un convento-
y la obligo a que vaya a servirte de consuelo