Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
NAHIA.
( Recuerdo póstumo)
Te sentí crecer en mí,
semilla de pitiminí,
que me besa los adentros,
que te acuno con mi cuerpo,
eres mi niña, mi ilusión.
Imaginar tu cara en una nube,
buscarte un nombre en el universo,
en cada patadita mi alma te describe,
acariciar con mi mano el bulto de un pie
y decirte con voz dulce, duérmete.
Que no pasa nada mi amor,
que te protege todo mi corazón,
que ya faltan pocas semanas,
para que nos conozcamos tu y yo
y seremos amigas por siempre, mi sol.
Serás la locura de tus hermanos,
Titina revoltosa, rosada como una rosa,
que tu risa sea el idioma y tus manos
las letras que acaricien sus caras,
te velare en la madrugada, acallare tus llantos.
Dios si necesitabas un ángel de luz
¿Por qué pensaste en ella?
se rompió mi alma en pedazos,
me gano la tristeza por todos lados,
le hice a la pena, para siempre, una cuna.
Consuelo de mis lagrimales,
es pensarte todos los días y en las noches,
ver que la primera estrella que brilla,
bebé que quiere llevarse un planeta a la boca,
eres tu mi niña amada, mi pequeña NAHIA.
(Para una madre maravillosa. Eva Julia, para tu hija NAHIA. Sólo yo se, lo que he llorado haciendo esta poesía)
( Recuerdo póstumo)
Te sentí crecer en mí,
semilla de pitiminí,
que me besa los adentros,
que te acuno con mi cuerpo,
eres mi niña, mi ilusión.
Imaginar tu cara en una nube,
buscarte un nombre en el universo,
en cada patadita mi alma te describe,
acariciar con mi mano el bulto de un pie
y decirte con voz dulce, duérmete.
Que no pasa nada mi amor,
que te protege todo mi corazón,
que ya faltan pocas semanas,
para que nos conozcamos tu y yo
y seremos amigas por siempre, mi sol.
Serás la locura de tus hermanos,
Titina revoltosa, rosada como una rosa,
que tu risa sea el idioma y tus manos
las letras que acaricien sus caras,
te velare en la madrugada, acallare tus llantos.
Dios si necesitabas un ángel de luz
¿Por qué pensaste en ella?
se rompió mi alma en pedazos,
me gano la tristeza por todos lados,
le hice a la pena, para siempre, una cuna.
Consuelo de mis lagrimales,
es pensarte todos los días y en las noches,
ver que la primera estrella que brilla,
bebé que quiere llevarse un planeta a la boca,
eres tu mi niña amada, mi pequeña NAHIA.
(Para una madre maravillosa. Eva Julia, para tu hija NAHIA. Sólo yo se, lo que he llorado haciendo esta poesía)
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