María Rentería
Luna en Acuario.
Imagen de internet
Te miro con amor y ternura;
te presentas distante, lejano.
Susurro tu nombre con dulzura
deslizándose en el viento ufano.
No... nunca te vayas alma mía,
deseosa estoy por sentirte cerca.
¡No, no dejes que la lejanía
lastime y deje el ánima yerta!
Cantarte, declararte mi amor,
el que cada día te profeso.
Mi voz sea para ti un ruiseñor...
duerme, descansa en mi tierno beso.
Así es... eres principio y fin;
fábula donde empieza mi día.
Mi corazón es afín a ti
y lo canto con gran alegría.
Justo en ti finaliza mi noche,
eres mi recuerdo antes del alba.
Es esto puro amor, un derroche;
soñar contigo siempre me salva.
Cantarte, declararte mi amor,
el que cada día te profeso.
Mi voz sea para ti un ruiseñor...
duerme, descansa en mi tierno beso.
el que cada día te profeso.
Mi voz sea para ti un ruiseñor...
duerme, descansa en mi tierno beso.
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