Amado De Henares
Poeta recién llegado
Hoy conocí un rostro sombrío,
su mirada lánguida,
parecía haber visto desfilar muchas tristezas;
me miró.... le miré....
y sentí que lo amaba.
Tenía expresión severa,
fruncidos el ceño y los labios,
finas arrugas en los párpados....
yo le dije: Te vas a volver viejo pronto!
El rostro me contestó con una encantadora sonrisa,
muy conocida para mi,
pues la había visto constantemente,
pero hace algunos años.
Me enamoré otra vez de su sonrisa,
y recordé que antes también la amaba,
fue el reencuentro con un viejo amor.
Como me gustaron sus labios,
quise darle un beso.
Pero no! ¿Que diría?!
Yo también le sonreí,
y con actitud provocativa le pregunté
si podía darle un beso;
sin dejar de sonreír, me dijo: NO!
Pero como sus ojos me decían que si,
con tentación y mucho amor me acerqué.
Entonces se cayó el espejo.
su mirada lánguida,
parecía haber visto desfilar muchas tristezas;
me miró.... le miré....
y sentí que lo amaba.
Tenía expresión severa,
fruncidos el ceño y los labios,
finas arrugas en los párpados....
yo le dije: Te vas a volver viejo pronto!
El rostro me contestó con una encantadora sonrisa,
muy conocida para mi,
pues la había visto constantemente,
pero hace algunos años.
Me enamoré otra vez de su sonrisa,
y recordé que antes también la amaba,
fue el reencuentro con un viejo amor.
Como me gustaron sus labios,
quise darle un beso.
Pero no! ¿Que diría?!
Yo también le sonreí,
y con actitud provocativa le pregunté
si podía darle un beso;
sin dejar de sonreír, me dijo: NO!
Pero como sus ojos me decían que si,
con tentación y mucho amor me acerqué.
Entonces se cayó el espejo.
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