Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que hermoso me veo en el espejo,
fiel reflejo de mi belleza,
mi pelo ondulado y desordenado
se entremezcla en el peine,
dando forma espontánea y sencilla,
confabulándose en perfecta armonía con mi rostro,
antes de separarme del espejo,
expreso un guiño de aprobación
a lo que ven mis ojos.
Camino en dirección al trabajo,
me observo en cada vidrio en el que me pueda reflejar,
la sonrisa me fluye casi instantánea
al comprobar que un mechón,
cae sobre mi frente,
contrastando mi tez blanca
del rizo negro que se ha descorrido,
dando a mi mirada,
una enigmática postura,
los lentes que cubren mi cabeza,
son sólo un atuendo,
que complementan la gracia que esparce mi paso,
dejando una estela.....,
que para los demás no pasa inadvertida.
He comprobado con satisfacción,
que mi tenue barba,
cautiva sin compasión
a jóvenes y no tan jóvenes,
concluyendo que la hace,
más participe de mi virilidad,
cada vez que entro al baño en la oficina,
hago una acuciosa revista,
de mi pelo, rostro, cuerpo..........,
confirmando con alegría mi espectacular atractivo.
Vuelvo a casa,
ratificando en cada vitrina la complacencia de mi persona,
satisfecho de un buen día en mi vida,
que a pasado entre complacencia y contemplaciones de mi yo,
que cada día está más bello,
sólo deseando pronto acostarme,
para volver a vivir un día como el de hoy............
fiel reflejo de mi belleza,
mi pelo ondulado y desordenado
se entremezcla en el peine,
dando forma espontánea y sencilla,
confabulándose en perfecta armonía con mi rostro,
antes de separarme del espejo,
expreso un guiño de aprobación
a lo que ven mis ojos.
Camino en dirección al trabajo,
me observo en cada vidrio en el que me pueda reflejar,
la sonrisa me fluye casi instantánea
al comprobar que un mechón,
cae sobre mi frente,
contrastando mi tez blanca
del rizo negro que se ha descorrido,
dando a mi mirada,
una enigmática postura,
los lentes que cubren mi cabeza,
son sólo un atuendo,
que complementan la gracia que esparce mi paso,
dejando una estela.....,
que para los demás no pasa inadvertida.
He comprobado con satisfacción,
que mi tenue barba,
cautiva sin compasión
a jóvenes y no tan jóvenes,
concluyendo que la hace,
más participe de mi virilidad,
cada vez que entro al baño en la oficina,
hago una acuciosa revista,
de mi pelo, rostro, cuerpo..........,
confirmando con alegría mi espectacular atractivo.
Vuelvo a casa,
ratificando en cada vitrina la complacencia de mi persona,
satisfecho de un buen día en mi vida,
que a pasado entre complacencia y contemplaciones de mi yo,
que cada día está más bello,
sólo deseando pronto acostarme,
para volver a vivir un día como el de hoy............
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