marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se coronó el reloj en su hora prevista,
te dirigiste con un verso y una copa hacia la mesa,
prendimos las velas,
y el mundo arreglo esta nueva visita.
Miraste mis ojos con cierta delicadeza,
alzaste brindis en nuestro compromiso,
y con el idilio de la paciencia
besaste mis labios para generar los míos.
Me tomaste con vuelos de arcoiris,
repetiste el amor en mi oído
y sin preámbulos nos fuimos a la cama
para demorar la antesala, llenándote de tactos y miel.
Unté las noches sin vernos,
te tomé de señuelo y consentí
el viejo cuerpo de espera en tus hombros,
para así hacer de tí, el mejor premio de mi carne.
Revelar mis sueños de amor,
concretar mis manos en las tuyas,
y dedicarte el mejor coro de mis pasiones;
fomentar mis ojos de mujer enamorada
y presagiar el futuro de estar por siempre juntos.
te dirigiste con un verso y una copa hacia la mesa,
prendimos las velas,
y el mundo arreglo esta nueva visita.
Miraste mis ojos con cierta delicadeza,
alzaste brindis en nuestro compromiso,
y con el idilio de la paciencia
besaste mis labios para generar los míos.
Me tomaste con vuelos de arcoiris,
repetiste el amor en mi oído
y sin preámbulos nos fuimos a la cama
para demorar la antesala, llenándote de tactos y miel.
Unté las noches sin vernos,
te tomé de señuelo y consentí
el viejo cuerpo de espera en tus hombros,
para así hacer de tí, el mejor premio de mi carne.
Revelar mis sueños de amor,
concretar mis manos en las tuyas,
y dedicarte el mejor coro de mis pasiones;
fomentar mis ojos de mujer enamorada
y presagiar el futuro de estar por siempre juntos.