Martín Renán
Poeta adicto al portal
Abril de lunas,
lunática,
así te he amado
en el caos
de otras Evas;
un día, así,
desamada –lo serás-
No (te) he jurado en vano, tu nombre, por vez primera.
Ni haz de mirar
a nadie,
si me está
permitido decir,
una vez,
en tu cumpleaños
Desde la cruz de tu amor, desde este olivar
-si nacieras-
trotamundos de adiós;
luego,
vendrías a mí,
alada,
quimérica.
Rubor de medianoche –lo serás- en un beso; nostálgica.
No me olvides, tiernamente.
Yo,
bajo la sombra de un árbol de manzano
de pretérito perfecto
(te he esperado)
agónico y de siglo.
No culpo, este amor de nueve lustros, rutinario si te nombro.
lunática,
así te he amado
en el caos
de otras Evas;
un día, así,
desamada –lo serás-
No (te) he jurado en vano, tu nombre, por vez primera.
Ni haz de mirar
a nadie,
si me está
permitido decir,
una vez,
en tu cumpleaños
Desde la cruz de tu amor, desde este olivar
-si nacieras-
trotamundos de adiós;
luego,
vendrías a mí,
alada,
quimérica.
Rubor de medianoche –lo serás- en un beso; nostálgica.
No me olvides, tiernamente.
Yo,
bajo la sombra de un árbol de manzano
de pretérito perfecto
(te he esperado)
agónico y de siglo.
No culpo, este amor de nueve lustros, rutinario si te nombro.