NATURA
Tus alas, mariposa, son de nácar
también las florecillas de la ceiba;
el vino que resguardas en tu cáliz
y el zigzagueo de la brisa tenue
con el hechizo del ocaso joven
cuando en el fuego se consume el fénix.
Te me figuras el telar que al fénix
sus alas borda con pincel de nácar
cuando el almendra de tu piel tan joven
contrasta con el verde de la ceiba
que se retrata en tu mirada tenue
mientras abrevo el vino de tu cáliz.
Profana de la mar su enorme cáliz
con fulgurante espada el ave fénix
y en su vaivén con su perfume tenue
su inquieto vals es un rosal de nácar
herido por la sombra de la ceiba
que luce en las orillas fresca y joven.
Natura se perfila esbelta y joven
y entre el follaje de su inmenso cáliz
retoza altiva la frondosa ceiba,
desde su trono la enamora el fénix
que en su rueca le teje un chal de nácar
ribeteado con un rosa tenue.
En tus estancias, con su silbo tenue,
el “jilguerillo” de plumaje joven
hipnotiza a la grácil flor de nácar.
Se despereza esplendoroso cáliz
al ser ungido con la luz del fénix
y en breve coquetea con la ceiba.
Tiene el rapsoda celos de la ceiba
que ostenta del candil su lumbre tenue,
cuando duerme su siesta el ave fénix
deja en su puesto tan hermosa joven.
¡Querube!, tiene pétalos tu cáliz,
hechos de yerbabuena, queso y nácar.
Joven natura, irradia luz tu cáliz
y el sayo tenue y frágil de la ceiba
ungido por el nácar de tu fénix.
©Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
noviembre 23, 2015
Tus alas, mariposa, son de nácar
también las florecillas de la ceiba;
el vino que resguardas en tu cáliz
y el zigzagueo de la brisa tenue
con el hechizo del ocaso joven
cuando en el fuego se consume el fénix.
Te me figuras el telar que al fénix
sus alas borda con pincel de nácar
cuando el almendra de tu piel tan joven
contrasta con el verde de la ceiba
que se retrata en tu mirada tenue
mientras abrevo el vino de tu cáliz.
Profana de la mar su enorme cáliz
con fulgurante espada el ave fénix
y en su vaivén con su perfume tenue
su inquieto vals es un rosal de nácar
herido por la sombra de la ceiba
que luce en las orillas fresca y joven.
Natura se perfila esbelta y joven
y entre el follaje de su inmenso cáliz
retoza altiva la frondosa ceiba,
desde su trono la enamora el fénix
que en su rueca le teje un chal de nácar
ribeteado con un rosa tenue.
En tus estancias, con su silbo tenue,
el “jilguerillo” de plumaje joven
hipnotiza a la grácil flor de nácar.
Se despereza esplendoroso cáliz
al ser ungido con la luz del fénix
y en breve coquetea con la ceiba.
Tiene el rapsoda celos de la ceiba
que ostenta del candil su lumbre tenue,
cuando duerme su siesta el ave fénix
deja en su puesto tan hermosa joven.
¡Querube!, tiene pétalos tu cáliz,
hechos de yerbabuena, queso y nácar.
Joven natura, irradia luz tu cáliz
y el sayo tenue y frágil de la ceiba
ungido por el nácar de tu fénix.
©Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
noviembre 23, 2015