pumuki
Poeta asiduo al portal
De la cabeza a los pies,
radiante de belleza
te alzas sobre esta tierra.
Corta con tu cabello
el aire y la ventisca
de este lozano cerro;
rompe con tu mirada
profunda y honda
el nimboso cielo
que estalla ante
la fiereza de tus ojos.
Parte, hende, aplasta
las espinas de las rosas
con tu milagrosa boca,
clava tus labios en las espinas
y deja que brote la sangre roja;
que manche la arena
como los lunares de tu cuerpo.
Debilita con tus manos
todo lo que encuentres a tu paso;
debilita mi natura, absorbe la ira
de los pasos sin ida ni venida.
Franquea con tus piernas
la fina arena
que recorre esta naturaleza muerta.
Encoge y contrae
este paraje,
con el ombligo
de tu hermoso vientre;
¡dichosos los que lo viesen!.
Alisa el terreno
con tus finos pies;
tobillos de elegancia,
meñiques de hermosura,
pulagres senduales,
empeines llenos de dulzura;
agrieta la pétrea vereda
con el soplo de tu piel morena.
radiante de belleza
te alzas sobre esta tierra.
Corta con tu cabello
el aire y la ventisca
de este lozano cerro;
rompe con tu mirada
profunda y honda
el nimboso cielo
que estalla ante
la fiereza de tus ojos.
Parte, hende, aplasta
las espinas de las rosas
con tu milagrosa boca,
clava tus labios en las espinas
y deja que brote la sangre roja;
que manche la arena
como los lunares de tu cuerpo.
Debilita con tus manos
todo lo que encuentres a tu paso;
debilita mi natura, absorbe la ira
de los pasos sin ida ni venida.
Franquea con tus piernas
la fina arena
que recorre esta naturaleza muerta.
Encoge y contrae
este paraje,
con el ombligo
de tu hermoso vientre;
¡dichosos los que lo viesen!.
Alisa el terreno
con tus finos pies;
tobillos de elegancia,
meñiques de hermosura,
pulagres senduales,
empeines llenos de dulzura;
agrieta la pétrea vereda
con el soplo de tu piel morena.