manuel saavedra jimenez
Silencio
Ahora se profana tu belleza
al traducirla a poesía,
valga aquella pureza
que a tu vayven se mecía.
Cargada en delicados colores,
al tocar tu piel todo se teñía,
entre los cuantiosos olores,
el perfume de ti se desprendía.
Cegada mi vista,
purga en cárcel cruel castigo,
es tu beldad extrema,
que verte se me está prohibido
infrinjo toda posible regla,
pues para apreciarte estoy vivo,
consedeme ese placer,
de no ser así me extingo.
al traducirla a poesía,
valga aquella pureza
que a tu vayven se mecía.
Cargada en delicados colores,
al tocar tu piel todo se teñía,
entre los cuantiosos olores,
el perfume de ti se desprendía.
Cegada mi vista,
purga en cárcel cruel castigo,
es tu beldad extrema,
que verte se me está prohibido
infrinjo toda posible regla,
pues para apreciarte estoy vivo,
consedeme ese placer,
de no ser así me extingo.