queriendo descifrar tu encanto tan natural que me conduce a sonreír,
deseo impulsivo de sanar mi soledad
¡posesivo nunca! solo necesito sentirme importante en tu noble corazón.
Amando tu aura de mujer madre, hermosa, valiente y luchadora,
batallando con viejos esquemas sociales, morales y prejuiciosos,
cuando la razón está vencida ante tu majestuosa existencia,
entrando por puerta grande un sentimiento inexplicablemente muy reconfortante.
Idealizando magníficamente y justificadamente a tan bella mujer
soñando con un encuentro que provoque una danza de preciosas estrellas
brindando un espectáculo universal jamás contemplado por el hombre,
pensando que tal acontecimiento no será una utopía.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 11 de julio de 2014