Oscar Barrios Diaz
Poeta recién llegado
Que frescura insólita
Paladear la asombrosa dulzura
De tu fluyente transpirar y
Sentir la asfixia, la agonía
De fallecer entre tus bien
Torneados muslos, carne firme
Tersa y delicada, que me mata
Pero soy feliz muriendo, si de
Ti bebo la muerte.
Me aprietas y percibo un fuerte
Estertor, imagino que deseas
Acelerar mi muerte
Pero luego te detienes y
Te relajas. Entonces muero
De felicidad y tu jadeante
Transpirando el doble. Satisfecha
De haberme quitado la vida
De haberme flagelado
Y disminuido mis fuerzas
Sonríes y quitas el cabello de tus ojos
Toda húmeda, me miras y me ves moribundo
Y quieres cerciorarte de mi muerte
Y comienzas nuevamente un ataque
Sin piedad con todo tu
Cuerpo desnudo, mojado, me aprietas
Con tus manos, con tu boca,
Con tus poros y con ese mar que se abre
Para recibirme y ahogarme hasta morir
Paladear la asombrosa dulzura
De tu fluyente transpirar y
Sentir la asfixia, la agonía
De fallecer entre tus bien
Torneados muslos, carne firme
Tersa y delicada, que me mata
Pero soy feliz muriendo, si de
Ti bebo la muerte.
Me aprietas y percibo un fuerte
Estertor, imagino que deseas
Acelerar mi muerte
Pero luego te detienes y
Te relajas. Entonces muero
De felicidad y tu jadeante
Transpirando el doble. Satisfecha
De haberme quitado la vida
De haberme flagelado
Y disminuido mis fuerzas
Sonríes y quitas el cabello de tus ojos
Toda húmeda, me miras y me ves moribundo
Y quieres cerciorarte de mi muerte
Y comienzas nuevamente un ataque
Sin piedad con todo tu
Cuerpo desnudo, mojado, me aprietas
Con tus manos, con tu boca,
Con tus poros y con ese mar que se abre
Para recibirme y ahogarme hasta morir