L
Luis Delamar
Invitado
Navegando el aire
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé escapárseme el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasas,
puse rumbo a la penumbra
y zarpé de mi ventana.
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna tenue faro
que en la oscuridad me guiaba.
En la ingravidez del sueño,
esa tibia madrugada
sobre la ciudad dormida
navegando fue mi barca.
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
surcando el cielo la vela
que flotando me portaba.
¡Y puse rumbo a su calle,
y viré proa a su casa,
y zozobré nuevamente
al cantil de su ventana...
y la contemplé dormida,
en su tálamo de algas.
Luego de beber la boca
que en el rostro le granaba,
reviré presto en la noche
al puerto de mi almohada...
y allí continué soñando
con mi mar y con el agua.
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé escapárseme el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasas,
puse rumbo a la penumbra
y zarpé de mi ventana.
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna tenue faro
que en la oscuridad me guiaba.
En la ingravidez del sueño,
esa tibia madrugada
sobre la ciudad dormida
navegando fue mi barca.
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
surcando el cielo la vela
que flotando me portaba.
¡Y puse rumbo a su calle,
y viré proa a su casa,
y zozobré nuevamente
al cantil de su ventana...
y la contemplé dormida,
en su tálamo de algas.
Luego de beber la boca
que en el rostro le granaba,
reviré presto en la noche
al puerto de mi almohada...
y allí continué soñando
con mi mar y con el agua.
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