Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allá en ese lugar olvidado;
si alguien lo ha recordado.
Hay un niño azul celeste,
esperando algún juguete.
De este misterio sagrado.
Con sus manos teje sueños,
si no lo trasforman ensueños.
Muchas quimeras muertas,
por creer en promesas muertas.
En su desnutrición desierta,
tiene escrita dos palabras:
sociedades y pecados.
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