sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Navidad prohibida,
se vuelve de un color
que atrapa a la decisión del alma,
es cuando el verso se cae
y la navidad se secuestra
para no encontrarse en los días
así es como todo sobrepasa
a la mirada
que parecía navideña,
pero que era prohibida
hasta cancelar su tradición,
pues la enmarañada brisa
se encontraba en el adiós
para no nacer en el despertar
de los sueños,
era una navidad
que caía
hasta desbordarse
y enloquecer al tiempo
hasta abrirse en una tempestad
que deformaba a la oscuridad
en la mirada.
Adiós entre las brisas
que se volvían calaveras
en un invisible letrero
en el que los termómetros
marcaban una nevada gótica,
pues allí
dónde cae la pesadilla
por el jardín oscuro,
donde la tristeza
es como un embrión
que no crece
hasta ver soplar
a esos cielos
encarcelados
en las mismismas
llamadas
que deshacían
al aire
y lo asesinaban
entre cada zarpazo
en el que las lágrimas
no se animaban
y en dónde lo prohibido
era una costumbre de varias
despedidas
para que la navidad
fuera prohibida.
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