Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
En esta esquina
donde el sol rompe en pedazos
las sombras ,
he encontrado un lugar,
el mas blanco que pude hallar
donde la luz se quedo
al igual que tú.
Como una hada con alas plata
danzas sobre el dintel de la puerta,
te acompaña un cuarteto de violines
y dos chelos proponen notas
que parecen manantiales.
Tu sol gira en torno
y tus estrellas aplauden,
si no fuera por tus alas
la oscuridad seria total,
te quedaste tú y se quedo
tu luz,
en este rincón
donde se diluye
el destierro.
Y tu danza me embriaga
en este retiro,
yo encojo los hombros
y acomodo mi abrigo,
de esta soledad he de aprender
tanto como quiera el tiempo,
tanto como quieran el destino
que me aparto de ti.
Distraes tu mirada
y me buscas como yo
me sueñas como yo,
me esperas como yo,
pareces real sentada ahí
sobre la quinta tecla del piano
que acaba de morir en un silencio,
y me das luz con tus alas,
sabes que pienso en ti,
es navidad y no estás aquí.
Danza para mí esta noche,
no me apartare de los muros del recuerdo,
te daré vida en los violines y los chelos
te veré con tus alas
y con tu mejilla
apoyada en la rodilla,
te veré como te veo,
vestida de tul azul,
mirándome en silencio,
sabiendo que te imagino
y como aprendo
de distancias
y de esta soledad,
tanto como quiera el tiempo
tanto como quiera
este destino que me aparto de ti.
Busca la forma amor mío
de colarte en mis sueños
de adueñarte de mi sangre
evoluciona y se mi aire,
no permitas que se enriquezca
la distancia con mi añoranza,
busca la forma de detener
su opulencia.
Yo…
te transformo en hada con alas de plata
y en manantiales,
en luz que destruye estas sombras,
en refugio,
en noche,
en esta música inexistente
y en mis propias razones.
No habrá ocaso más largo que este,
ni mañana más luminosa,
te quedaste tú,
convertida en hada
con alas de plata,
vestida de tul azul
con la mejilla apoyada en tu rodilla,
sentada en la quinta tecla del piano
que murió en un silencio,
mirando simplemente
como te imagino,
en el mejor lugar que pude hallar.
donde el sol rompe en pedazos
las sombras ,
he encontrado un lugar,
el mas blanco que pude hallar
donde la luz se quedo
al igual que tú.
Como una hada con alas plata
danzas sobre el dintel de la puerta,
te acompaña un cuarteto de violines
y dos chelos proponen notas
que parecen manantiales.
Tu sol gira en torno
y tus estrellas aplauden,
si no fuera por tus alas
la oscuridad seria total,
te quedaste tú y se quedo
tu luz,
en este rincón
donde se diluye
el destierro.
Y tu danza me embriaga
en este retiro,
yo encojo los hombros
y acomodo mi abrigo,
de esta soledad he de aprender
tanto como quiera el tiempo,
tanto como quieran el destino
que me aparto de ti.
Distraes tu mirada
y me buscas como yo
me sueñas como yo,
me esperas como yo,
pareces real sentada ahí
sobre la quinta tecla del piano
que acaba de morir en un silencio,
y me das luz con tus alas,
sabes que pienso en ti,
es navidad y no estás aquí.
Danza para mí esta noche,
no me apartare de los muros del recuerdo,
te daré vida en los violines y los chelos
te veré con tus alas
y con tu mejilla
apoyada en la rodilla,
te veré como te veo,
vestida de tul azul,
mirándome en silencio,
sabiendo que te imagino
y como aprendo
de distancias
y de esta soledad,
tanto como quiera el tiempo
tanto como quiera
este destino que me aparto de ti.
Busca la forma amor mío
de colarte en mis sueños
de adueñarte de mi sangre
evoluciona y se mi aire,
no permitas que se enriquezca
la distancia con mi añoranza,
busca la forma de detener
su opulencia.
Yo…
te transformo en hada con alas de plata
y en manantiales,
en luz que destruye estas sombras,
en refugio,
en noche,
en esta música inexistente
y en mis propias razones.
No habrá ocaso más largo que este,
ni mañana más luminosa,
te quedaste tú,
convertida en hada
con alas de plata,
vestida de tul azul
con la mejilla apoyada en tu rodilla,
sentada en la quinta tecla del piano
que murió en un silencio,
mirando simplemente
como te imagino,
en el mejor lugar que pude hallar.