ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Neblina"
Perdido entre las sombras en el umbral
de la imaginación despierto lejos de todo
lo conocido o en el lugar mas difícil de
querer recordar.
Era unas de esas madrugadas de invierno,
con un frío agradable al cuerpo y con las
ganas de caminar.
Paseaba en aquellas veredas sin saber a
donde quería ir.
El viento poco a poco subía su intensidad
mis ojos se cegaban en una bruma muy
opaca.
La calle estaba vacía y me decidí entrar,
a cada paso sentía mi cuerpo más pesado de
lo que supongo que debería ser.
Unos gritos se escuchaban como un eco en
en cada rincón.
Al fin pude reconocer dos siluetas que se
alejaban y un cuerpo ahí tirado enfrente de
donde me aproximaba.
Escuche risas entre esta oscuridad.
No sabía si huir o ver de quien era ese cádaver
tendido delante de mí.
El tiempo transcurría y el frío era demasiado helado,
entre la duda de meterme en lo que no
debía o tener la curiosidad que ya me conocía
me decidí acercarme un poco más.
En un instante todo se quedo tan silencio que
cerré mis ojos y algo pasó detrás de mí que
altero mis latidos fuera de lo normal.
Estaba enloqueciendo o se hacían verdad los cuentos
trágicos de la humanidad.
Ya resignado me volví contra ese cuerpo para
acabar con el misterio de una buena vez.
Y cual fue mi sorpresa que el que estaba en
el suelo era mi cuerpo sin vida recordándome
lo bello que era vivir.
Perdido entre las sombras en el umbral
de la imaginación despierto lejos de todo
lo conocido o en el lugar mas difícil de
querer recordar.
Era unas de esas madrugadas de invierno,
con un frío agradable al cuerpo y con las
ganas de caminar.
Paseaba en aquellas veredas sin saber a
donde quería ir.
El viento poco a poco subía su intensidad
mis ojos se cegaban en una bruma muy
opaca.
La calle estaba vacía y me decidí entrar,
a cada paso sentía mi cuerpo más pesado de
lo que supongo que debería ser.
Unos gritos se escuchaban como un eco en
en cada rincón.
Al fin pude reconocer dos siluetas que se
alejaban y un cuerpo ahí tirado enfrente de
donde me aproximaba.
Escuche risas entre esta oscuridad.
No sabía si huir o ver de quien era ese cádaver
tendido delante de mí.
El tiempo transcurría y el frío era demasiado helado,
entre la duda de meterme en lo que no
debía o tener la curiosidad que ya me conocía
me decidí acercarme un poco más.
En un instante todo se quedo tan silencio que
cerré mis ojos y algo pasó detrás de mí que
altero mis latidos fuera de lo normal.
Estaba enloqueciendo o se hacían verdad los cuentos
trágicos de la humanidad.
Ya resignado me volví contra ese cuerpo para
acabar con el misterio de una buena vez.
Y cual fue mi sorpresa que el que estaba en
el suelo era mi cuerpo sin vida recordándome
lo bello que era vivir.
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