amanciorosaleda
Poeta recién llegado
Nebulosa
A ti, que jamás podremos ser nada.
No te veo por la orilla del cielo,
porque te escondes en los capullos silenciosos;
la brisa late
y lleva consigo una estampida de regaliz en los senos.
Todas las mañanas veo
el vaso de leche donde se moja tu recuerdo,
leche que son campanas para la gloria del incienso
y tus carrillos como trufas de absenta para mis ojos desmayados.
Por la colina del aire
diviso junto a tus orillas un capuchón mordido por la rabia queda.
Me hago mestizo de la distancia y tu tuétano,
como una nebulosa disecada en el cristal de mis anteojos,
y es que fueron siempre tantas noches y siempre ninguna.
Está el porvenir hecho de tiza picada
porque la tinta sella las bocas y ata los párpados.
Ahora te miro fijamente con los ojos enfocados al vacío
y se estremece la guadaña ante nuestra inminente muerte próxima.
A ti, que jamás podremos ser nada.
No te veo por la orilla del cielo,
porque te escondes en los capullos silenciosos;
la brisa late
y lleva consigo una estampida de regaliz en los senos.
Todas las mañanas veo
el vaso de leche donde se moja tu recuerdo,
leche que son campanas para la gloria del incienso
y tus carrillos como trufas de absenta para mis ojos desmayados.
Por la colina del aire
diviso junto a tus orillas un capuchón mordido por la rabia queda.
Me hago mestizo de la distancia y tu tuétano,
como una nebulosa disecada en el cristal de mis anteojos,
y es que fueron siempre tantas noches y siempre ninguna.
Está el porvenir hecho de tiza picada
porque la tinta sella las bocas y ata los párpados.
Ahora te miro fijamente con los ojos enfocados al vacío
y se estremece la guadaña ante nuestra inminente muerte próxima.