Me quemo en el paraíso del amor.
Tu cuerpo, una máquina seductora
con ángeles deseantes.
Quiero hundirme al lago más profundo
y seguirte en tu voz que me llama.
Arderé de llamas en tus ojos
que reflejan las cenizas de tus ancestros;
y tomaras el timón de la noche.
Navegando entre cementerios
vas tocando mi cuerpo incierto,
lo que nadie jamás tocará
en la penumbra de donde está.
Y es que la carne divorcio al alma,
y es que estoy perdida entre besarte y no tocarte,
es que te quiero en materia.
Que nuestra flor ya no sangra
para tintar en el libro del dolor.
Tu cuerpo, una máquina seductora
con ángeles deseantes.
Quiero hundirme al lago más profundo
y seguirte en tu voz que me llama.
Arderé de llamas en tus ojos
que reflejan las cenizas de tus ancestros;
y tomaras el timón de la noche.
Navegando entre cementerios
vas tocando mi cuerpo incierto,
lo que nadie jamás tocará
en la penumbra de donde está.
Y es que la carne divorcio al alma,
y es que estoy perdida entre besarte y no tocarte,
es que te quiero en materia.
Que nuestra flor ya no sangra
para tintar en el libro del dolor.