inansangus
Poeta recién llegado
Necrópolis
El viento moridero y oscilante silva lágrimas,
letra nuerta y pelo lacio que al revés de este cielo oscuro quitan el aire;
una lluvia apareada de estrellas, una noche de levitación
de una bruma abrazada de incienso con coronas de papel;
acometen con humos, flores y plegarias
en una tierra de ánimas sollozas ornamentadas de neón.
Sexto sentido amaniatado por el contexto sinuoso
de un terreno baldío de arena a oscuras, de pena y de frío.
Rumores lánguidos se perciben en un eco amargo e insonoro;
sé sabe que destella a lo lejos ánimas en su muerta savia
en el camposanto cerca de algún fin y sin días.
Llorando aquí sólo se descansa el cuerpo ya sin vida
como una cáscara seca, carcomida y corrompida
que se sitúa en este otro mundo con la noche eterna de lamentos,
de sentidos incorpóreos en la caja mística de lo frió, lo mísero y lo eterno.
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